España importó petróleo y gas en 2013 por 45.500 millones de euros

Los beneficios económicos para España de un petróleo barato

Los beneficios económicos para España de un petróleo barato

Si hace apenas 7 u 8 meses alguien hubiera anticipado una bajada tan importante del precio del petróleo, muy pocos le hubieran creído. Pero el cierre del año nos ha deparado una sorpresa agradable, al menos para un país como el nuestro, importador de petróleo y gas. Las razones que han llevado a esta coyuntura son varias, una mayor oferta por parte de productores que están volviendo al mercado a pesar de sus problemas políticos –Libia, Irak- o que han incrementado su producción –Nigeria, Irán- y especialmente Estados Unidos que se ha convertido en el primer productor mundial gracias al petróleo de esquisto. Pero también la demanda ha caído en Asia y por supuesto en Europa con una zona euro con graves problemas de ralentización.

Son justamente los países que necesitan más crecimiento los que más se benefician de esta bajada de precios y España está entre los que más, por su enorme dependencia del petróleo y gas extranjero. En 2013 las importaciones de petróleo se elevaron a 35 millones de barriles por un valor de 34.800 millones de euros, que sumados a los 10.700 millones por compra de gas natural elevó la factura energética a 45.500 millones de euros.

Beneficios para todos

En la última década el consumo de petróleo se ha mantenido bastante estable pero hemos multiplicado por más de 2 lo que hemos pagado por ello por el efecto de la subida de precio. Una caída –algo amortiguada por la subida del dólar- por tanto se notará en el sentido contrario, más cuando se espera que no sea coyuntural y se mantenga durante meses. Un 10% de bajada supone un ahorro económico superior a los 3.000 millones y según un escenario “benévolo” según el Servicio de Estudios de La Caixa, que estaría en que se estabilizará los precios al mismo nivel que cotiza actualmente, el ahorro se elevaría hasta los 5.880 millones de euros.

El beneficio es claro. Ayuda a ajustar nuestra balanza comercial, disminuyendo las importaciones y haciendo mucho más competitivas las empresas. Por un lado el coste de los productos se reduce y se puede vender en condiciones más competitivas. Pero no sólo eso, el ahorro en costes se traduce en mayor dinero disponible para las empresas que favorece la inversión y con ello una segunda vía de transmisión al consumidor. La suma de productos más baratos y más puestos de trabajo por las inversiones de las empresas deja más dinero a los consumidores, reactivando la recuperación. Y es que buena parte de ese crecimiento del PIB que se espera supere el 2%, huele a petróleo.