Editorial

Un equipo para una nueva etapa

Apenas 80 días después de su toma de posesión como presidenta, Ana Patricia Botín ha sorprendido al mercado y al propio sector al aprobar una rauda remodelación de la cúpula de Banco Santander que incluye la designación de un nuevo número dos, la renovación de algunos de los puestos del consejo de administración y la sustitución de cinco de los 15 responsables de divisiones de la entidad. Santander comunicaba ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la designación de José Antonio Álvarez como nuevo consejero delegado, en sustitución de Javier Marín, y los nombramientos de Bruce Carnegie-Brown, como vicepresidente primero, lead independent director y consejero coordinador de los externos; Sol Daurella y Carlos Fernández, como consejeros independientes, y Rodrigo Echenique como vicepresidente.

Poco más de dos meses y medio ha permanecido Javier Marín trabajando codo a codo con la presidenta, que ha optado por sustituirle con un nombramiento que aúna experiencia y especialización técnica. El nuevo consejero delegado, José Antonio Álvarez, ha sido hasta ahora director financiero de Santander y conoce perfectamente los entresijos numéricos del banco. Pese a que la rápida revolución en el organigrama ha sido recibida con sorpresa, no era difícil prever que la llegada a la presidencia de Ana Patricia Botín traería como consecuencia la remodelación del equipo directivo para implantar su propio estilo de liderazgo. A la vista de los perfiles elegidos, todo apunta a que Botín ha querido contar con la confianza, experiencia y conocimiento acreditado del negocio al nombrar a su número dos e incorporar también en otros nombramientos perfiles más acordes con la nueva etapa del banco. Si la salida de Javier Marín ha causado lógica extrañeza, no ha ocurrido lo mismo con el nombramiento de José Antonio Álvarez, cuyo bagaje técnico y amplia experiencia encaja perfectamente con los objetivos de la presidencia. Álvarez ha ejercido la dirección financiera del banco durante una década, tiene las cifras del negocio en la cabeza y es bien conocido y ampliamente respetado en el ámbito internacional. De hecho, es un rostro muy familiar para los grandes inversores institucionales de todo el mundo

La decisión de Ana Patricia Botín, que fue recibida ayer con optimismo por el mercado, está enfocada a continuar con la transformación comercial del mayor grupo cotizado español “hacia un modelo de gestión más innovador, con foco en la segmentación y satisfacción de los clientes y mejorando al mismo tiempo la rentabilidad y la eficiencia”, como apuntaba ayer la propia presidenta. Cumplir esa hoja de ruta, que incluye avanzar hacia la completa digitalización del negocio en España, exige contar con un equipo de confianza, capaz de reflejar el nuevo estilo de gestión.