Editorial

Un buen año para el Tesoro Público

El éxito de la subasta de bonos del Estado de ayer, en el que se captaron 3.036,8 millones de euros, ha permitido al Tesoro cubrir con deuda a medio y largo plazo todas las necesidades de financiación de 2014, a falta de un mes antes de que finalice el año. El rendimiento del bono a diez años empezó 2014 en un 4,15% y va camino de terminarlo muy cerca del mínimo histórico, tras haberse quedado en la colocación de ayer en el 2,1%. Con esa trayectoria de emisiones, las arcas del Estado han ahorrado 5.000 millones de euros frente a lo previsto inicialmente este año, una cifra que se une a los 8.000 millones ahorrados en el ejercicio anterior. Además del abaratamiento de los costes de financiación, el Tesoro ha logrado otro objetivo importante: diferir el vencimiento medio de la deuda al menos hasta 8 años más. Ello supone un valioso balón de oxígeno, que dará a la economía española más tiempo para avanzar en la recuperación y generar rendimientos que permitan reducir en un futuro próximo los niveles de endeudamiento.

Pese a tener cubiertas las necesidades de financiación previstas a medio y largo plazo este año, la estrategia del Tesoro pasa por mantener las cinco emisiones que quedan pendientes hasta final de año. La idea es aprovechar el buen momento que vive el mercado para alargar la vida media de la deuda y reducir las necesidades de emisión bruta en 2015. En cualquier caso, las razones que explican el éxito tanto de la subasta de ayer como de las anteriores este año son bien conocidas. La buena marcha de los mercados, que continúan animados por las perspectivas de intervención del Banco Central Europeo (BCE), así como la mirada de unos inversores que han constatado la labor de reforma económica y disciplina fiscal llevada a cabo por España, son los dos grandes factores que han cambiado el clima de las subastas del Tesoro.

Hoy parecen muy lejanos los duros embates de una tormenta de deuda soberana que movió los cimientos de la zona euro, golpeó a las economías más débiles y fiscalmente descompensadas –España, entre ellas– y disparó los costes de financiación hasta extremos casi insoportables. España exhibe ante Europa en este momento una hoja de servicios que muestra el duro esfuerzo de saneamiento realizado por nuestro país en un plazo récord, al tiempo que economías como la de Francia o Italia se resisten a aplicar la misma medicina. Un revulsivo que ha demostrado ser no solo efectivo, sino imprescindible para estabilizar los costes de financiación y sanear los desequilibrios presupuestarios de los países de la zona euro. Mientras tanto, las emisiones del Tesoro Público siguen ofreciendo oportunidades atractivas –como las obligaciones con vencimiento a 27 años y un interés superior al 3,4%– lo que hace augurar que la demanda siga siendo elevada.