El cliente busca en su banco solvencia, proefesionalidad y transparencia

¿Tengo el dinero en un buen banco?

¿Tengo el dinero en un buen banco?

Pregunta abierta intencionadamente que pretende dar unas pautas básicas al cliente bancario para analizar las bondades de una entidad financiera y tomar decisiones inteligentes de contratación.

La época en que teníamos el dinero cautivo en nuestro banco o caja de toda la vida han pasado a la historia, por múltiples razones entre las que figuran la pésima imagen del sector tras escándalos variados como las participaciones preferentes o los desahucios hipotecarios, el millonario rescate de las cajas de ahorro de más de 64.000 millones de euros o las nuevas pautas de consumo de las generaciones más jóvenes y su uso intensivo de las nuevas tecnologías para informarse, comparar y contratar.

Entre las variables a tener en cuenta de un buen banco podemos citar

Su nivel de solvencia, que implica tener unos recursos propios suficientes para hacer frente a pérdidas futuras. Poder responder afirmativamente a la pregunta ¿está mi dinero seguro en el banco? es esencial para considerar bueno a una entidad. Está claro que el cliente medio no tiene capacidad ni tiempo de analizar las cuentas anuales auditadas de las entidades, eso considerando que reflejen adecuadamente la imagen fiel de la empresa. Una forma sencilla de calibrar la fortaleza de la entidad financiera es buscar el rating que le conceden las principales agencias de calificación de rating, Standard & Poor's (S&P), Moody's y Fitch. En las páginas de cada banco deberían figurar las calificaciones. Si de los 15 bancos más grandes en España hablamos, las últimas pruebas de resistencia del Banco Central Europeo nos ayudarán a saber su fortaleza y capacidad de resistir un escenario económico adverso.

La profesionalidad y seriedad de la propia entidad, indicativo muy importante de la evolución futura de su negocio. Este extremo es más cualitativo que cuantitativo, pero desde luego consultar informes de analistas independientes, noticias del sector e, incluso, las opiniones de sus clientes en los diferentes foros de expresión nos ayudará a hacernos una idea.

Muy relacionado con el anterior punto, el destino que hace el banco de sus fondos es un indicativo de su forma de trabajar. En España no hay un estándar legal de banca ética, pero sí entidades que operan de forma más o menos responsable con el bienestar de sus ciudadanos. Cada uno tiene que valorar la importancia de este tipo de aspectos, pero, desde luego, son muy indicativos del tipo de banco con el que trabajamos.

Los productos financieros que ofrece y sus características comparadas con la competencia es un factor clave del que debe depender la decisión final del cliente. De nada sirve tener nuestro dinero en cuentas o depósitos de un banco muy solvente si nos hincha a comisiones; lo mismo podemos decir de un banco o caja “ético” con los demás, pero caro para sus clientes. En relación a los productos de ahorro e inversión de cada banco, dos son los factores a tener en cuenta:

  1. El tipo de productos que coloca en sus oficinas.
  2. Las características de sus productos en relación a los demás bancos.

En cuanto al primer punto, un banco o caja que ha colocado participaciones preferentes de forma masiva a sus ahorradores tradicionales, por ejemplo, es un candidato a no ganarnos como cliente. A fin de cuentas, tenemos que buscar una entidad que trate nuestros ahorros como si fueran suyos.

En relación a la comparativa de productos, a mejores condiciones para sus clientes, mejor banco. Para el cliente habitual de una oficina bancaria, las cuentas corrientes y las hipotecas son los dos productos claves a analizar y comparar para hacerse una idea de las bondades de la entidad.

Un banco que ofrece cuentas corrientes sin comisiones de servicio y con ventajas adicionales, sea pagar intereses por los saldos a la vista o la devolución de un porcentaje de los recibos domiciliados, es un buen candidato para custodiar nuestros ahorros.

En cuanto a las hipotecas, hoy en día uno de los productos que más importante es comparar y que más información ofrece (el banco que no ofrece información de sus hipotecas es, casi sin lugar a dudas, un banco caro), sus condiciones nos dicen mucho del banco y sus productos en general. La existencia de comisiones de apertura indica que es una entidad con comisiones habituales en sus productos. Cláusulas suelo en las escrituras de préstamo hipotecario pueden ser un síntoma de que miran más por su rentabilidad que por el bien del cliente. No publicitar las condiciones de sus hipotecas, por otro lado, normalmente indica que es un banco parco en información, lo que no suele querer decir que sea muy competitivo en precio.

Indicadores directos e indirectos de estar contratando con un buen banco u otro del montón que cualquier cliente ha de conocer y analizar. Bien acaba lo que bien comienza. Y al contrario.