Nueva exigencia de capital para las entidades sistémicas

Se acabaron los bancos demasiado grandes para caer

Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra y presidente del Consejo de Estabilidad Financiera.
Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra y presidente del Consejo de Estabilidad Financiera. REUTERS

Es la siguiente exigencia de capital que aguarda a la gran banca internacional y no ha tardado en concretarse una vez realizado el test de estrés a la banca europea. La continua advertencia al sector de la necesidad de seguir reforzando su solvencia, a pesar del aprobado casi generalizado en la prueba de resistencia en Europa, se traducirá en un nuevo requisito de capital, aunque reservado a los bancos considerados como sistémicos. Es la propuesta que presentó hoy el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés), el organismo internacional que reúne a bancos centrales, autoridades supervisoras y departamentos del tesoro y que está actualmente presidido por el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney. 

La propuesta responde al llamamiento lanzado en la cumbre del G-20 del pasado año en San Petersburgo para que el FSB tuviera listo un documento de trabajo que se debatiera en la cumbre que se celebra la próxima semana en Australia y busca establecer un nuevo requerimiento de capital con el que fijar un ratio mínimo a partir del que determinar la capacidad total de absorción de pérdidas de los bancos, un ratio bautizado como TLAC (total loss-absorbing capacity). La propuesta supondrá un punto de inflexión para terminar con el axioma de los bancos “demasiado grandes para caer” y establecerá importantes reglas para que los bancos sistémicos puedan resolver sus problemas, o incluso ser liquidados, sin recurrir a las ayudas públicas y sin distorsionar al conjunto del sistema financiero, según explica el FSB. En definitiva, para evitar un nuevo episodio como el que sucedió a la caída de Lehman Brothers.

La propuesta, para la que se abre ahora un período de consultas hasta el 2 de febrero del año próximo, establece una nueva exigencia de capital mínima, de modo que los bancos sistémicos constituyan un colchón para absorber pérdidas equivalente a un rango de entre el 16% y el 20% de sus activos ponderados por riesgo, o al menos el doble del ratio de apalancamiento requerido en Basilea III.

El documento explica que este colchón de capital se incorporará a las exigencias previstas en la regulación de Basilea III, que deberá ser aplicación en su totalidad a partir de 2019, y será un requerimiento nuevo y distinto a los colchones de capital que ya establece la citada regulación. El ratio denominado TLAC “debería asegurar la adecuada capacidad de absorber pérdidas en un proceso de resolución”, explica el FSB. La propuesta señala además que las medidas pretenden eliminar la “ayuda pública implícita” de la que se benefician las entidades sistémicas por su consideración de demasiado grandes para caer. Así, en una entidad sistémica en proceso de resolución la capacidad de absorción de pérdidas podría llegar a entre el 21% y el 25% de los activos ponderados por riesgo, un colchón adicional que podrían fijar los reguladores nacionales.

Otra de las exigencias es que, con el fin de asegurar que una entidad sistémica tiene deuda suficiente como para absorber pérdidas en caso de un proceso de resolución, la deuda convertible junto con otros instrumentos sin la consideración de capital regulatorio sumarán al menos el equivalente al 33% del ratio TLAC de absorción de pérdidas requerido.

El FSB prevé que la mayoría de entidades sistémicas deberán aumentar sus emisiones de deuda convertible –con consideración de capital– y advierte que emisiones de deuda sénior en circulación deberían ser reestructuradas con el fin de tener la capacidad de absorber pérdidas en un momento dado. Los depósitos siguen estando asegurados, libres de tener que responder como capital en un proceso de resolución.

El Consejo de Estabilidad Financiera avanza que anunciará a principios de 2015 una estimación sobre el impacto de esta nueva exigencia de capital en el sistema financiero y en la economía real. Tras el período de consultas y el estudio de impacto, la versión final de la propuesta será presentada en la cumbre del G-20 del próximo año.

La exigencia incluirá a Santander y BBVA, las únicas entidades españolas consideradas con carácter sistémicos, y excluye por el momento a las entidades bancarias de países emergentes, con lo que quedarían fuera los bancos chinos. Dar cumplimiento a este nuevo requerimiento de capital tendrá un coste para los bancos europeos de hasta el 3% del beneficio estimado para 2016, según cálculos de Citi que recoge la agencia Bloomberg.