Perfil: Antoni Esteve Cruella

Un boticario de toda la vida

El nuevo presidente de la patronal de la industria farmacéutica, Farmaindustria, pertenece a la séptima generación de la familia que fundó y dirige el grupo Esteve.

Un boticario de toda la vida

Trastaranieto, tataranieto, bisnieto, nieto e hijo de boticarios. Antoni Esteve Cruella, el recién nombrado presidente de Farmaindustria, la patronal de la industria farmacéutica, y director del Grupo Esteve, lleva la producción y distribución de medicamentos en las venas; y un total conocimiento de la situación del sector en la cabeza.

Lo va a necesitar. Tiene por delante un importante reto: ha de lograr conjugar la rentabilidad del sector con la fuerte inversión que requiere la investigación y el desarrollo de terapias vanguardistas en un contexto de recortes presupuestarios por parte de la Administración pública.

No es la primera vez que este empresario nacido en Barcelona hace 56 años se pone al frente de Farmaindustria. Ya lo estuvo entre 2006 y 2008. Así que conoce bien las dinámicas de una entidad compleja en la que se agrupan compañías de capital de origen español y de origen extranjero. Solo tiene que volver a habituarse a ellas.

Ha empezado con buen pie. Menos de 10 días después de su nombramiento, Farmaindustria ha llegado a un principio de acuerdo con Hacienda para establecer un techo de gasto farmacéutico ligado al crecimiento del PIB. Aunque la negociación fue puesta en marcha por su antecesora en el cargo, Elvira Sanz, presidenta de Pfizer, a él le toca que llegue a buen puerto. Los que le conocen están convencidos de que lo logrará gracias a su espíritu de consenso.

La saga familiar de la que procede Esteve Cruella viene de muy lejos. Todo empezó en 1787, cuando su antepasado Tomás Esteve Gabanyach dejó su Cerdaña natal para instalarse en Manresa y hacerse cargo de la farmacia del hospital de San Andrés. Años más tarde, uno de sus descendientes, el abuelo de Esteve Cruella decidió ir más allá y establecerse por su cuenta. Fundó en 1929 la botica Esteve en la calle de Plana de l’Om de la localidad barcelonesa.

En las oficinas de este establecimiento se halla el germen del grupo Esteve que hoy cuenta con 2.300 profesionales dedicados a la fabricación de principios activos e intermedios y un volumen de ventas en 2013 de 818 millones de euros.

La investigación y el deseo de ir más allá forma parte del ADN de la compañía. Su fundador realizó en 1932 la síntesis del primer neoarsenobenzeno –un antisifilítico– español. Y esto parece haberlo heredado este licenciado y doctor en Farmacia por la Universidad de Barcelona, a quien sus colaboradores definen como un hombre exigente, creativo e inconformista que se lo cuestiona todo para lograr llegar a la mejor solución. Siempre acompañado de optimismo y de un “trato exquisito” con todo el mundo.

Exigente, creativo e inconformista, siempre se lo cuestiona todo para lograr llegar a la mejor solución, según sus colaboradores.

En esta búsqueda de nuevas ideas le acompaña una energía “inagotable”, la que le permite soportar tener una “agenda sin huecos”. Alguien que trabaja desde hace 16 años con él contaba a este diario que hace un tiempo se lo encontró en el aeropuerto de Barcelona, en el puente aéreo que une esta ciudad con Madrid. Venía de Japón. En ese periodo, en el que dirigía la división internacional de Esteve, pasaba más tiempo fuera de la capital catalana que en su hogar. Esa resistencia al cansancio la demuestra asimismo en su afición por los deportes. La lista de los que practica incluye el ciclismo, el golf, la vela, el fútbol y el esquí. Aunque lo que realmente le apasiona, según sus allegados, es su familia. Sus cuatro hijos son su prioridad.

En este su segundo mandato a la cabeza de Farmaindustria, Esteve Cruella rompe con una tradición no escrita de esta organización. Hasta ahora los dirigentes de esta institución, que cambia de directiva cada dos años, solían ser presidentes de su compañía. Él abandonó la presidencia del grupo Esteve a finales de 2013. Le sustituyó su tío. Sigue, sin embargo, formando parte de su consejo de administración y entre sus tareas se hallan las relaciones institucionales. Gracias a esto, podrá entregarse con mayor dedicación a la patronal farmacéutica

En su nueva responsabilidad contará, además, con otra ventaja: sus dotes de comunicador. En un mundo que suele caracterizarse por estar alejado de los focos, a Esteve Cruella le encanta hablar en público y participar en cualquier ponencia o foro al que le inviten. “Sobre todo, en aquellos relacionados con la juventud”, cuenta una estrecha colaboradora.

Prueba de ello es su discurso en la apertura del Forum Impulsa 14 de la Fundación Príncipe de Girona, de la que es presidente. “Debemos asumir que nosotros, los séniors, somos los artífices de este estado de negatividad que hoy nos acompaña. Por tanto, nuestra generación debe movilizarse para que los jóvenes podáis construir vuestro futuro”, afirmó en un discurso en el que intercalaba el castellano, el catalán y el inglés.

Esteve Cruella vivió durante 1982 y 1983 en Estados Unidos. Tras licenciarse en su ciudad natal, se especializó en marketing farmacéutico en la sede en Pensilvania de la empresa McNeil Pharmaceutical. A su vuelta a España, aplicó los conocimientos que se había traído en la maleta primero en la compañía familiar y luego en el sector. “En esa época nadie aquí hablaba de esto”, recuerda alguien que le conoció en aquella época.

Además de sus múltiples obligaciones, Esteve Cruella suele acudir algunos sábados al mostrador de la farmacia que abrió su abuelo. Allí, rodeado de pastillas, termómetros, apósitos y pomadas, vuelve a sentirse un boticario de toda la vida.