Aumenta empleo y facturación

Una industria en despegue con base en norte y sur

País Vasco y Andalucía crecen como polos de influencia en el sector aeroespacial

Una industria en despegue con base en norte y sur

Atravesar una grave crisis económica, con una especial incidencia en la industria, doblando cifras de empleo y de facturación no es algo que muchos sectores hayan tenido oportunidad de vivir en los últimos años. Solo aquellos con un potente factor de innovación podrían hacerlo, y aún así, no son tan numerosos los casos de industrias que pueden decir que han salido fortalecidas de la recesión económica. El sector aeroespacial, además de innovador, cuenta con las ventajas de ser una industria instalada en España desde hace décadas, de tener a uno de los dos grandes fabricantes mundiales del sector, y de que la aviación civil viva en los últimos años una auténtica era de expansión.

La industria del aire y el espacio ha conseguido consolidarse como una referencia en el ansiado objetivo de reindustrializar el país, en especial en dos regiones tradicionales para esta industria: Andalucía y el País Vasco. En la primera, el sector ha pasado de facturar 645 millones de euros y emplear a 4.500 personas en 2004 a superar la barrera de los 2.000 millones y los 11.685 empleos en 2013, según los datos de Hélice, el clúster que aúna a casi la totalidad de las empresas del sector en la región. En el caso del País Vasco, se ha pasado de una facturación de 796 millones en 2004 y 6.600 empleos, a 1.720 millones y 12.418 puestos de trabajo el año pasado. Cifras cercanas entre ambas regiones que también se traducen en un creciente peso en sus economías: su facturación representa el 1,5% del PIB en Andalucía y el 1,2% del País Vasco.

Tradición de industria de Defensa

Una industria en despegue con base en norte y sur

Allá por 1926, la histórica empresa española Construcciones Aeronáuticas (CASA) levantaba en Cádiz su segunda fábrica a nivel nacional. Empezaba entonces lo que, con el transcurso de las décadas, se ha convertido en una tradición industrial ampliada a Sevilla. Ya en el siglo XXI CASA pasó a integrar el conglomerado aeronáutico europeo EADS, y después, las actividades en las plantas españolas pasaron a estar bajo mando de Airbus Military, la división de aeronáutica militar del gigante de la industria. La llegada del Airbus A400M a la línea de montaje de Sevilla reforzó esa vía de negocio, tan dependiente de los presupuestos estatales dedicados a la Defensa: “En la actualidad, el reparto entre programas civiles y militares está casi al 50%. En eso tenemos un poco de suerte, porque los ciclos militares y civiles no suelen alinearse. Al negocio militar hay que mirarlo con un poco de reserva, ya que los presupuestos de defensa se han reducido, pero el mundo es muy grande y hay países donde están aumentando”, afirma Arturo de Vicente, director general de Hélice, clúster que ya ha perfilado el plan de acción que guiará al sector en Andalucía: “las empresas necesitan financiación y apoyo a la I+D. Serán las bases para el lustro”.

“La tendencia es de un crecimiento sostenido”, afirma Arturo de Vicente, director general del clúster aeroespacial andaluz Hélice. Una tendencia que en el caso andaluz viene apoyada por la presencia de una gran empresa tractora, es decir, una gran compañía sobre la que gira gran parte de la industria auxiliar del sector: Airbus, con instalaciones en Sevilla y Cádiz. “Es importante que haya una empresa de este tipo cerca, y nuestra suerte es que siempre la hemos tenido. Pero lo importante ha sido la maduración y el crecimiento de las compañías auxiliares en los últimos diez o doce años”. A esto ha ayudado el aumento del tráfico y del negocio aéreo: “la aviación es un negocio global y que sigue creciendo, también en los años de crisis. En ese sentido hemos tenido un golpe de fortuna”, opina de Vicente.

Los programas de Airbus representaban en 2013 el 84% de la facturación. La asignación del A400M, un avión de transporte militar de largo rango que se ensambla en Sevilla ha multiplicado la actividad, al tener 174 pedidos ya en firme. Pero también, por qué no reconocerlo, la dependencia del sector de Airbus: “Depender de una sola firma tiene riesgos, pero contamos con que Airbus lleva aquí décadas y no nos ha dejado jamás. No va a desmontar su inversión. Aun así, la industria ha diversificado sus clientes, y Airbus ya no supone el 100% del sector”.

En el País Vasco, el escenario es diferente al no contar con una empresa como Airbus, aunque en el ámbito espacial, aún minoritario, sí puede considerarse a Sener como una compañía tractora. Sin embargo, la industria vasca cuenta con empresas especialistas en el sector, ya sean ingenierías, aeronáuticas o productoras de motores, que sirven como proveedores de primer nivel a los principales jugadores de la industria. Por ejemplo, Aciturri, Aernnova, Altran, CTA, DYFA, Metraltec y Sener, socios del clúster aeroespacial vasco Hegan, trabajan en el programa de industrialización del avión KC-390 de Embraer. El Grupo ITP, por su parte, pasa por ser la novena compañía mundial de motores aeronáuticos, y es la tercera empresa española que más invierte en I+D en relación a sus ventas, un 8%. Será el suministrador de tubos para motores de Rolls Royce durante cinco años, y es su proveedor exclusivo de turbinas de baja presión, además de tener como clientes a las otras tres grandes motoristas mundiales: General Electric, Honeywelll y Pratt & Whitney.