Editorial

Más atracción de las inversiones

El Banco Mundial ha actualizado el informe que elabora desde 2004 sobre las facilidades que proporciona la legislación de los países para hacer negocios. En 2014, España ha mejorado notablemente sobre el ejercicio precedente como consecuencia de los cambios generados en la resolución de crisis empresariales, el comercio transfronterizo, la reestructuración del sistema financiero y la protección de los inversores particulares. En síntesis, España ha pasado del puesto 52 al 33 de un ranking que encabeza Singapur, y ya solo son necesarios 6 trámites y 13 días para abrir un negocio, en vez de los 11 trámites y 115 días que obstaculizaban la puesta en marcha de un negocio.

Pese a esta significativa mejora de la posición de España en el informe Doing Business, ya propiciada lentamente con la reforma laboral en el ejercicio anterior, queda mucho por hacer. España necesita tanto como el respirar mantener altos ritmos de atracción de inversiones exteriores para fortalecer su aparato manufacturero, equilibrar su posición de inversión internacional neta y aliviar los riesgos de shocks financieros. Pero sobre todo para elevar la base industrial productiva y, con ella, el empleo de alta calidad y sólidas remuneraciones, y una mayor resiliencia ante las crisis.