Editorial

La permanente falla demográfica

Estadística ha actualizado las proyecciones demográficas para los próximos 50 años, y no pinta un panorama feliz. España será entonces, en 2064, un país con menos moradores que ahora, y los que tenga, tendrán una media de edad bastante más elevada que la actual. Desde 2012 el país cede población por los saldos migratorios negativos, y ya en 2015 registrará otra vez pérdida demográfica vegetativa (más defunciones que nacimientos); en quince años habrá perdido un millón de habitantes, y, si no media cambio drástico en las conductas migratorias, en 2064 la población habrá vuelto a los 40 millones, valores de principios del siglo. Y lo que cualitativamente es más serio: casi cuatro de cada diez habitantes tendrán más de 65 años.

El INE alerta con sus estimaciones de uno de los problemas sociológicos y económicos más graves que España debe resolver en las próximos décadas, como es el envejecimiento de la población, y el consiguiente mantenimiento del estado de bienestar. El modelo actual es poco o nada sostenible si no hay una reposición seria para poder financiar los crecientes gastos que acarrean unas pensiones de retiro más largas. Urgen alternativas de rejuvenecimiento demográfico, con ayudas intensas a la natalidad, y soluciones financieras a los mecanismos de pensiones, los públicos y los privados.