Tribuna

Circulación de documentos notariales en Iberoamérica

Los mecanismos de colaboración entre notariados de países con sistemas de seguridad jurídica preventiva sólidos y adaptados a las nuevas tecnologías son instrumentos útiles para dar plenas garantías de certeza en el flujo documental internacional, al tiempo que generan confianza en el comercio y las inversiones. A este reto responden iniciativas como IBERFIDES.

España y los países de Latinoamérica forman parte de la Unión Internacional del Notariado (UINL), integrada por 86 países que representan más de un 70% de la población mundial. Este sistema de organización del tráfico jurídico privado ha demostrado ser el más justo, seguro, eficaz y, sobre todo, el más económico.Por esto, en los últimos años son continuas las incorporaciones a la UINL de nuevos países que, cuando han podido elegir, prefirieron decantarse por establecer notariados de tipo latino-germánicos. Hoy están presentes la casi totalidad de los países de Europa continental. Es el sistema por el que optaron los antiguos países integrantes del bloque del Este tras la caída del Muro de Berlín, hoy integrados en la UINL. También es el seguido en Iberoamérica, en Quebec, y en Luisiana (EE UU). Últimamente están intentando acercarse e incorporarse algunos otros estados como Florida o la Columbia británica en Canada. Los principales países asiáticos optaron a lo largo del siglo XX por este sistema como Japón, Corea, Indonesia o recientemente Vietnam, China o Mongolia. También en África, desde hace años, existe un renacer del notariado; tanto es así que el actual presidente de la UINL es el senegalés Daniel Sedar Senghor.

En el ámbito iberoamericano, además de la coincidencia en los sistemas documentales, la comunidad idiomática y jurídica facilita aún más esta colaboración entre notarios. Desde el mismo momento del descubrimiento, el sistema documental latino-germánico fue trasladado desde España, Portugal, Francia y Holanda al Nuevo Mundo, convirtiéndose a lo largo de los siglos en tradición jurídica, que ha sido mantenida y conservada tras la emancipación. Los escribanos o notarios, especialmente en el caso de España, contribuyeron a la cohesión jurídica y social en los nuevos territorios.

Las primeras líneas de la historia de Hispanoamérica vinieron de la mano de Rodrigo Escobedo, escribano que acompañó a Cristóbal Colón en su primer viaje y a quien le correspondió el 12 de octubre de 1492 dejar constancia de la toma de posesión en nombre de los Reyes Católicos de las tierras descubiertas. Con la cruz y la espada, también viajó la pluma que, en manos de los escribanos, representó la paz social, el orden y el derecho al dar seguridad y certeza a la vida jurídica en las nuevas ciudades y en las relaciones jurídicas y comerciales entre América y Europa. Los flujos documentales entre continentes en aquellos años fueron naturales, continuos y muy intensos, como lo prueban un gran número de documentos notariales de los siglos XVI a XVIII, que se conservan en los archivos de protocolos. Hoy, quinientos años después, podemos recuperar aquella dinámica de continuo tráfico documental transoceánico con seguridad y confianza, facilitadora de la inversión en los países iberoamericanos, y establecer puentes de unión con Europa. En el ámbito de Iberoamérica, el proyecto IBERFIDES –en vías de desarrollo– creará un mecanismo de colaboración, información y comunicación segura entre notarios para facilitar el tráfico de documentos públicos. La colaboración será solicitada por el notario del país en que se encuentran los otorgantes al notario del país cuyas leyes sean las aplicables al fondo del negocio. Con este proyecto se busca garantizar no solo el cumplimiento de los requisitos formales, sino también la viabilidad de la operación, el respeto de las normas de la jurisdicción y de los requisitos administrativos y fiscales. El desarrollo tecnológico de los notariados facilitará esta colaboración. España es pionera en el uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la función notarial y colabora con los notariados de América en su implementación.

Las instituciones han de prestar en cada momento el mejor servicio posible a la sociedad, para lo que han de aprovechar las posibilidades que le ofrecen los avances de la técnica en la búsqueda de la mayor calidad, eficacia y eficiencia. Las nuevas tecnologías en el intercambio de documentos y comunicaciones entre notarios de diferentes países permiten asegurar no solo la inmediatez en el intercambio de mensajes, sino también la autoría y la integridad de su contenido.

Alfonso Cavallé es notario y director de las Jornadas sobre la Seguridad de las Inversiones en Iberoamérica