Tendrá más información si mejora la oferta

Ferrovial tendrá que analizar Transfield sin acceso a sus contratos

Empleados de Transfield Services en una planta energética.
Empleados de Transfield Services en una planta energética.

El grupo Ferrovial está intentando que la pretendida Transfield Services se someta a una disección en toda regla antes de que su oferta no vinculante y orientativa de 999 millones de dólares australianos (unos 694 millones de euros) por la compañía de servicios se convierta en opa por el 100%. Pero Transfield se resiste.

La parte australiana va a utilizar la baza de la información para forzar una mejora en la puja preliminar de 1,95 dólares realizada por el grupo que preside Rafael del Pino. Es decir, si Ferrovial eleva la cuantía del cheque, Transfield se quita más ropa ante el potencial comprador.

La oferta, hecha pública el lunes en España, fue precedida por la declaración pública de la dirección de Transfield de que solo ofrecerá información parcial. Ferrovial tendría acceso a buena parte de los estados financieros de la compañía, pero no podría ver los contratos firmados por Transfield ni conocer su estrategia comercial, una información sensible para la australiana y también clave para que el comprador se haga una imagen sobre el recorrido de la empresa.

Transfield declara que las oportunidades de negocio identificadas llegan a los 24.000 millones de dólares australianos (16.670 millones de euros), sin identificarlas ni hablar del rendimiento esperado.

“Simplemente queremos conocer Transfield antes de comprarla”, se limitan a citar fuentes del grupo español, “esperamos conseguir el acceso a información suficiente para realizar una oferta”.

Ferrovial Servicios, dirigida por Santiago Olivares, analiza la adquisición desde hace meses. Australia es un mercado estratégico y la compañía llegó a tantear la compra de filiales de Leighton, controlada por ACS.

La salida el pasado mes de septiembre del accionista de perfil industrial, Transfield Holdings, supuso todo un aliciente para que Ferrovial se lanzara a afrontar esta operación, que pagaría con recursos propios.

En Ferrovial aseguran que la dirección no ha marcado un calendario para cerrar la adquisición, pero el apetito es evidente.

Los analistas meten presión sobre el precio

Con el anuncio de compra de Transfield aún caliente, algunos analistas que siguen la evolución de la cotizada australiana se apresuraron el martes a actualizar sus valoraciones. Goldman Sachs elevó el precio objetivo de finales de agosto, de 1,43 dólares australianos, a 1,93; Macquarie ha refrendado los 2,03 dólares que marcó en septiembre, cuando subió de 1,39; Deutsche Bank ha situado el listón de revalorización a un año en 2,08, y RBC, CIMB y Morningstar coinciden en una mejor tasación de la firma de servicios. La acción cotiza en 1,91 dólares australianos y Ferrovial ofrece 1,95.