Los ingresos por transmisiones patrimoniales avanzan a ritmos del 6%

La recaudación de impuestos ligados a la vivienda crece siete años después

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Pocos impuestos reflejan mejor el boom inmobiliario –y el posterior pinchazo– que el impuesto sobre transmisiones patrimoniales (ITP), que grava la compraventa de viviendas de segunda mano, y el impuesto sobre actos jurídicos documentados (AJD), que se aplica sobre determinadas operaciones como la contratación de una hipoteca.

Ambos tributos, cuya recaudación está cedida a las comunidades autónomas, pasaron de aportar 5.000 millones en 1999 a 18.000 millones en 2006. Nunca antes los Ejecutivos autonómicos habían registrado un incremento de ingresos de tal calibre. El espejismo se empezó a romper en 2007, cuando la recaudación del impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados descendió por primera vez un 8,5%.

A pesar de la caída, ambos tributos todavía aportaban más de 16.000 millones de euros. Lo que en 2007 fue un aviso, un año después se convirtió en la constatación de que el sector inmobiliario entraba en barrena. La recaudación cayó en 2008 un 40% en términos anuales, un retroceso inaudito y que explica en buena medida el descontrol del déficit autonómico. Los descensos, más moderados, continuaron en los años siguientes hasta que la recaudación se situó en 5.542 millones en 2013, el nivel más bajo desde 1998 en términos nominales. ¿Han tocado suelo ambos impuestos? Parece que sí. Al menos, eso reflejan los últimos datos publicados por la Agencia Tributaria. Entre enero y julio, la recaudación por ITPy AJD alcanzó los 3.479 millones, un 5,9% más que en el mismo período del año anterior. Un cambio de tendencia que todo apunta que se mantendrá a medida que Hacienda actualice los datos de recaudación para el resto del ejercicio.

Así lo sugieren los datos de compraventa de vivienda que periódicamente publica el INE, el Ministerio de Fomento u organizaciones privadas. Además, el sector inmobiliario prevé mayores operaciones a finales de este año como consecuencia de la reforma fiscal que actualmente se tramita en el Senado. Hacienda ha incluido en los nuevos textos normativos la supresión de los coeficientes de abatimiento y correctores monetarios que permiten rebajar, a efectos fiscales, la plusvalía que logran los vendedores de vivienda.

Con su supresión, la factura fiscal por vender una vivienda, especialmente si es antigua, se disparará. Por ejemplo, si un contribuyente compró una casa en 1976 por dos millones de pesetas (12.020 euros) y la vende el 31 de diciembre de este año por 200.000 euros deberá pagar 10.869 euros por la ganancia patrimonial en el IRPF. Esta misma operación, realizada a partir de enero de 2015, supondrá una factura fiscal de 43.995 euros. Es decir, la diferencia entre vender el 31 de diciembre o hacerlo 24 horas más tarde alcanza los 33.125 euros.

La reforma fiscal encarecerá a partir del próximo año el coste fiscal de vender una vivienda

El sector inmobiliario ya ha detectado movimientos en el mercado para evitar el efecto de la supresión en el IRPF de los coeficientes correctores en las ganancias patrimoniales. Los contribuyentes que tuvieran en mente vender una vivienda tienen incentivos de sobra para adelantar esa operación. Las prisas por vender antes del cambio fiscal también suponen un arma poderosa para que los compradores presionen los precios a la baja. Todas estas operaciones conllevan el pago del impuesto sobre transmisiones patrimoniales y, en caso de recurrir a financiación ajena, también se gravan por el impuesto sobre actos jurídicos documentados.

Más allá del efecto de la reforma fiscal, cuya importancia en el sector todavía no se puede calibrar, los datos de la Agencia Tributaria muestran que son las comunidades del arco mediterráneo donde se registra un mayor dinamismo. La Comunidad Valenciana logró por ITP y AJD 462 millones hasta julio, un 23,2% más que en el mismo período del ejercicio anterior. Es de los pocos datos positivos que pueden hallarse en las castigadas cuentas valencianas. La recaudación por ambos tributos aumentó un 17,7% en Baleares y un 16,7% en Cataluña. La Generalitat catalana ingresó 733 millones y es la autonomía que obtiene mayores recursos. La recaudación retrocedió notablemente en Extremadura, La Rioja o las dos Castillas.

La Comunidad de Madrid logró 551 millones hasta julio, un 4,16% más. El incremento se ha producido a pesar de que el Ejecutivo madrileño bajó del 7% al 6% el tipo del impuesto sobre transmisiones patrimoniales a partir de 2014. En cambio, la mayoría de comunidades aprovechó para subir el impuesto cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero elevó el IVAreducido que se aplica sobre la vivienda nueva del 7% al 8% o cuando el actual Gobierno lo subió nuevamente hasta el 10%. En Cataluña se aplica un 8% por ITP y en comunidades como Asturias, Andalucía, Baleares se han fijado gravámenes progresivos que alcanzan el 10%. Y, en Extremadura, llegan al 11%.

También se registran diferencias en el impuesto sobre actos jurídicos documentados, donde los tipos van del 0,75% que se aplica en Madrid al 1,5% vigente en Andalucía o Cataluña.