España, lastrada por el retraso en los pagos

España, lastrada por el retraso en los pagos

España es el país con más retrasos en los pagos de los analizados a nivel mundial. Un 68% de las empresas españolas sufren retrasos considerables en los pagos. Así lo recoge un informe realizado por la empresa Hiscox en su estudio de los emprendedores. Es la sexta edición de este informe en el que se encuesta a pymes con menos de 50 empleados para conocer su situación financiera.

En España continúa siendo un problema el retraso de los pagos. El resto de países ve una posibilidad de impulso en la economía, ya que no tienen esos retrasos, sin embargo, en España estamos a la cola en este sentido.

Financiación escasa y sin recuperación de la inversión

El 71% de las pymes encuestadas coincide en que las dificultades de financiación para crear un negocio siguen existiendo. Además, en España el porcentaje es mayor. El 83% de las pymes españolas reconocen el problema de la financiación como un obstáculo para que un proyecto salga adelante.

Las empresas que invierten en sus negocios también encuentran inconvenientes para recuperar esa inversión. En este año, se ha equilibrado el número de empresas que ha invertido más (un 13%), y las que han reducido su inversión (también un 13%). Alemania continúa siendo el país con más empresas inversoras (un 72%), y de cara a 2015 se perfila también a la cabeza.

Estar al día con los pagos: impulso para la inversión

El pasado año se redujeron las pymes que reciben el pago a posterior por parte de sus clientes y/o proveedores. Las mayores caídas se registraron en Reino Unido y estados Unidos. En cambio, España y Holanda continuaron con problemas en los pagos, que siguen haciéndose a posteriori, con un 68% y un 50%, respectivamente. Esto se traduce en que las empresas también retrases sus costes personales, y no puedan hacer frente a sus gastos.

Aunque es cierto que, en líneas generales, las empresas se muestran más optimistas que el año pasado, el 27% de ellas reconoce que no sabe si cuenta con los recursos suficientes para seguir adelante. Tener los pagos al día, por tanto, es un impulso para que las empresas puedan continuar con su actividad y para que recuperen sus inversiones y empiecen a generar ingresos.