En mínimo desde noviembre de 2010

El petróleo continúa en caída libre

Instalaciones de petróleo en Bakersfield, California (EE UU)
Instalaciones de petróleo en Bakersfield, California (EE UU) REUTERS

La ralentización de la economía global se traduce en una menor demanda del petróleo. Los miedos en las Bolsas tienen en la caída del precio del crudo un síntoma del frenazo de la recuperación. El barril de Brent vuelve a caer hoy en torno al 1% y pierde el nivel de los 83 dólares, lo que supone un nuevo mínimo desde noviembre de 2010.

Ole Hansen, estratega de materias primas de SaxoBank, explica que este descenso en el precio del crudo responde a una menor demanda por el deterioro de las perspectivas de crecimiento y a un aumento de la oferta. “Esto se debe de la producción estadounidense de petróleo de esquisto y la OPEP que actualmente está produciendo cerca de un millón de barriles más al día de lo que se requiere”, destaca.

Este experto pone el acento en la posibilidad de que una caída continuada del petróleo haga menos rentable la producción del petróleo de esquisto enEEUU”. Los miembros de la OPEP se han negado esta semana a rebajar el ritmo de producción de crudo, lo que algunos expertos interpretan como una guerra de precios.

La caída del coste del petróleo, la principal fuente de energía en todo el mundo, podría tener una lectura positiva sobre la economía, pues, como recuerdaJaime Díez, analista de XTB, “un petróleo bajo abaratará el transporte y ciertos productos haciendo más sencilla su venta”. Pero, continúa, “uno de los causantes de la bajada del precio es la propia falta de demanda de petróleo”, lo que supone un mal síntoma del estado real de la economía.

Los expertos de Barclays destacan en un reciente informe que el consumo global de petróleo ha avanzado este año al menor ritmo desde 2009.

Desde Citi explican que los descensos en el precio del petróleo están añadiendo inquietud en los mercados. Desde un punto de vista de las Bolsas y la economía de EE UU, los expertos de la firma estadounidense señalan que los inversores temen el impacto de estas caídas de precios en la producción de gas de aquel país, pero que no están teniendo suficientemente en cuenta la infuencia positiva que la caída del crudo tendrá sobre la capacidad de consumo de los ciudadanos, que representa el 55% del PIB estadounidense.