Las ventas al exterior cayeron en agosto en Francia, Alemania e Italia

Las exportaciones de España se paralizan por el frenazo de la UE

Balanza comercial de España Ampliar foto

La economía española está metida en un cuello de botella del que le va a resultar muy difícil salir. La apreciación del euro en la primera mitad del año y el pinchazo en los países emergentes, tal y como destaca Economía en un informe, ha llevado a las empresas exportadoras a reorientar sus ventas hacia la zona euro, el refugio tradicional en las épocas de crisis.

De este modo, las exportaciones a la zona euro en los ocho primeros meses representaron el 49,7% del total, con un incremento anual del 3,9%. Ese movimiento, sin embargo, se ha producido en el momento menos oportuno. El PIB de Alemania, la primera economía europea, cayó un 0,2% en el segundo trimestre y seguirá un camino similar en el tercero. El Ejecutivo presidido por Angela Merkel revisó a la baja el martes las previsiones de crecimiento, dejándolas en un tímido 1,2% este año frente al 2% estimado anteriormente y en un 1,3% en 2015 frente al 2% previo. Francia lleva estancada tres trimestres y el PIB solo crecerá este año un 0,5%, la mitad de lo previsto inicialmente, y un 1% en 2015, mientras que Italia vuelve a estar en recesión. Entre las tres aglutinan el 33% de las exportaciones españolas, lo que supone una mala noticia para las empresas ya que ahora tendrán que reorientar sus ventas a otras zonas del mundo.

El déficit comercial se ha duplicado en un año por la mayor pujanza de las compras frente a las ventas al exterior

La fotografía que sale del sector exterior en España tiene más oscuros que claros. Entre enero y agosto, las exportaciones subieron un 0,9%, lo que supone el nivel más bajo desde 2009. Agosto fue el primer mes en el que se empezó a notar con claridad la debilidad de los grandes socios comerciales europeos, con una caída del 5,1%, lo que supone romper una senda de cuatro años consecutivos de crecimiento durante ese mes. En cualquier caso, el volumen de exportaciones acumulado entre enero y agosto (157.192 millones de euros) es el máximo de la serie histórica desde 1971.

La debilidad de la zona euro no se ve compensada, al menos hasta agosto, con la pujanza de otros países que tiren de las exportaciones españolas. Las compras desde Latinoamérica, la segunda región más importante al margen de la UE, caen un 11,2% hasta agosto por la debilidad de la demanda en Venezuela, Chile y Brasil. La única nación latinoamericana que muestra síntomas de fortaleza es México, en el que las ventas españolas crecieron un 5% hasta agosto. Las ventas a Oriente Medio retrocedieron un 12,1%, en gran medida por la caída del precio del crudo, de cuyos beneficios se nutren gran parte de los presupuestos estatales.

Las importaciones siguen creciendo

Las buenas noticias proceden de las importaciones, que siguen creciendo con fuerza. Entre enero y agosto subieron un 5,8%, lo que supone el ritmo más alto desde 2011 y un síntoma de que la reactivación de la demanda interna se consolida. De hecho, el Ejecutivo calcula que el consumo de los hogares y la inversión empresarial aportarán la totalidad del crecimiento del PIB (1,4 puntos en 2014 y 1,8 puntos en 2015), según los datos recogidos en el último Plan de Estabilidad remitido a Bruselas. Del tirón de la demanda interna se están beneficiando precisamente el sector de la automoción y el de bienes de equipo, los dos que más exportan, con un 34,5% del total de las ventas al exterior. Fuentes empresariales subrayan que las empresas de ambos sectores habrían reorientado su estrategia hacia el mercado doméstico.

Mas superávit corriente gracias a los servicios

La balanza por cuenta corriente hasta julio acumuló un déficit de 5.900 millones de euros, frente al superávit de 5.700 millones del mismo periodo de 2013, según los datos hechos públicos por el banco de España. De esta forma, la balanza corriente, que mide las transacciones de bienes, servicios, rentas y transferencias de España con el exterior, vuelve a cambiar de signo después de los superávit de mayo y junio.

Son los primeros datos que publica el Banco de España conforme al sexto manual metodológico del FMI y al nuevo sistema de fuentes de información, que no alteran la estructura básica de la balanza de pagos y que en general ha supuesto cambios de reclasificación entre partidas. La principal consecuencia de esos cambios metodológicos ha sido una revisión al alza del saldo exterior de la economía española en 2013, que pasa a tener un superávit de 15.100 millones (7.100 millones más de lo inicialmente calculado), sobre todo por la mejora del saldo de los servicios.

Esta mejora, según fuentes del Banco de España, se ha producido porque a partir de ahora la fuente de información no serán las entidades financieras, sino la encuesta de comercio exterior de servicios que realiza trimestralmente el INE. Con esos datos, el saldo de la balanza de servicios mejora porque afloran exportaciones de servicios que no se contabilizaban y desaparecen importaciones que sí se reflejaban. Al cierre de 2013, el saldo positivo del turismo mejora en 1.500 millones hasta los 34.800 millones, mientras que el del resto de servicios (financieros, construcción o transporte, entre otros) sube 6.000 millones hasta los 13.600 millones. Así, el déficit de la balanza de bienes fue de 12.600 millones, mientras que el superávit de servicios llegó a 48.300 millones.