Editorial

Récord de Sicav, una señal deseable

La creación de sociedades de inversión de capital variable (Sicav) está registrando el mayor crecimiento de su historia. En los nueve primeros meses del año se constituyeron 180, un récord sin precedentes, y el patrimonio bajo su gestión está a punto también de superar su máximo histórico: los 32.000 millones de euros alcanzados en 2007, en plena efervescencia económica y poco antes de que la crisis empezase a mostrar sus primeros síntomas. Entre las varias razones que explican la explosión de este vehículo de inversión destaca la regularización fiscal de 2013, que afloró cerca de 40.000 millones euros. Unos fondos que permanecían fuera del circuito y que, al menos en parte y animados por la mejora de los mercados financieros, han optado por aprovechar la óptima fiscalidad de este instrumento. Es la mejor cara de aquella regularización. Pero en el crecimiento de las Sicav influye igualmente el interés de las entidades bancarias por buscar nuevas vías de ingresos, y aquí están ganando las primeras que han apostado por esta evolución, aunque la competencia es tal que hay gestoras que ya están bajando precios. Una rentabilidad media superior al 5%, que puede llegar al 30% en los mejores casos, basta para animar a cualquiera. Es deseable que esta explosión sea también una señal de confianza en la recuperación de la economía.