Editorial

Más control sobre las cotizaciones

La Seguridad Social tiene listo ya el nuevo sistema de liquidación directa de las cotizaciones sociales, con el que se pretende informatizar, optimizar y, por tanto, maximizar los ingresos por este concepto. Antes de fin de año, el organismo comenzará a llamar a las primeras empresas que tendrán que utilizar obligatoriamente la nueva fórmula. Un modelo que sustituye el actual sistema de autoliquidación por otro en el que la Seguridad Social será la encargada de hacer efectivo el cobro de la factura a la empresa. Este cambio de procedimiento, que se irá implantando de forma progresiva hasta julio de 2015, exigirá que las compañías aporten una serie de datos económicos sobre su plantilla a la Administración y que esta controle con más herramientas la exactitud de esa información.

Además de optimizar la gestión, el sistema tiene como objetivo informatizar todo el proceso y evitar así la personación del empresario en las oficinas de la Seguridad Social. Buena parte de su éxito depende de que Administración y empresario comprueben que la información que sirva de base a la liquidación es correcta y, en caso de no serlo, solucionen adecuadamente las discrepancias.
No hay duda de que el cambio supondrá una cierta revolución en la mecánica habitual de las empresas, que tendrán que adaptarse a un procedimiento muy diferente al habitual. Pero el cambio verdaderamente importante no será tanto para estas como para la propia Administración y las arcas del Estado. Los presupuestos de la Seguridad Social para 2005 prevén una fuerte recuperación de los ingresos por cotizaciones sociales, que cifran en un 6,8% más. Esa mejora se basa en unas previsiones de evolución de empleo y de salarios bastante menos conservadoras que las del cuadro macro que ha servido de base a las cuentas públicas –que otorga solo un alza del 1,7% al empleo y de un 0,6% en los salarios–, pero también en el potente efecto recaudatorio que tendrá este nuevo modelo de liquidación. Un impulso que se suma al buen ritmo con el que están creciendo los ingresos por este concepto, cifrado en un 3,57%, según las entidades financieras en las que se domicilian las cuotas.

La clave para que esas previsiones se confirmen no radica solo en la optimización que supone la digitalización del cobro, sino especialmente en las dificultades que el sistema planteará a aquellas empresas que traten de eludir el pago de las cotizaciones. Como ocurre con cualquier modificación de procedimientos administrativos, ese efecto antifraude dependerá del rigor y el control con el que se gestionen las nuevas herramientas. Pero no hay duda de que aumentar la información e informatizar los procesos es un paso clave para minimizar los abusos, elevar los ingresos y ayudar al equilibrio de las arcas públicas.