Aún debe financiar 8.000 millones del último plan de inversiones

Defensa señala 2015 como punto de partida de un “nuevo ciclo inversor”

Por primera vez en seis ejercicios el crece el presupuesto del ministerio de Defensa, un 0,38%. Destaca el aumento en un 43% de la partida destinada a I+D+i, pero pedirá por cuarto año un crédito extraordinario para afrontar los pagos de los Planes Especiales de Armamento.

El secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles
El secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles

El ministerio de Defensa contempla el ejercicio 2015 como el primero de un nuevo “ciclo invesor” en esta industria, fruto de un “cambio de tendencia económica” y de la incapacidad en los últimos años para “modernizar las capacidades de Defensa”, según ha afirmado ante el Congreso de los diputados el secretario de estado Pedro Argüelles.

La asignación a Defensa para 2015 es de 5.767 millones de euros, un 0,38% más que el ejercicio anterior. Los gastos de personal seguirán acaparando la gran mayoría de los recursos, en torno al 75%. Pese al pequeño crecimiento presupuestario y al hecho de que la partida de inversiones reales desciende un 5%, motivado según Argüelles por operaciones y ajustes entre cuarteles, Defensa explica el inicio de ese nuevo ciclo de inversiones por el aumento en un 43% de los fondos destinados a I+D+i, que alcanzan los 726,76 millones de euros.

Airbus e Indra, primeros contratistas del ministerio

Un tercio de las compras efectuadas por Defensa en 2013 tuvieron a Airbus e Indra como principales receptoras, según un informe de IDS, especializada en información de Defensa. Con la suma de todas sus filiales, el fabricante aeronáutico europeo acumuló 25 adjudicaciones valoradas en 73,1 millones de euros, mientras que Indra ejecutó 38 contratos por valor de 69 millones. Defensa negocia con Airbus la compra de aviones de reabastecimiento A330, ante el agotamiento de la vida útil de los actuales Boeing 707, cuyo final está previsto para 2017. Una compra que “tendría que estar soportada por un cuerte aumento del presupuesto de Defensa”, afirmó ayer Pedro Argüelles. Un alto coste que intenta sufragar reduciendo las compromisos por el avión A400, y destinando su valor a los A330. “Una negociación difícil”, reconoció Argüelles.

La mayor parte de ellos, 205 millones, irán destinados al desarrollo del submarino S80, la mayor apuesta del ministerio en materia de equipamiento militar y cuya primera unidad, de las cuatro comprometidas, debía haber sido entregada en 2012. El proyecto, encargado a Navantia y retrasado de manera sucesiva por errores en el diseño y en el sistema de propulsión, asignado a Abengoa, contaba con un techo de gasto de 2.136 millones de euros, que según reconoció Argüelles ante los periodistas, no se cumplirá: “o se sube este techo o se renegocia el número de unidades”. También señaló que Abengoa sigue siendo, pese a los errores, el proveedor del sistema de propulsión, aunque el ministerio ya trabaja en un plan B con Técnicas Reunidas. La entrega del primer S80 está programada para 2018, “una fecha más segura”. Por otra parte, las prioridades de Defensa en materia de inversiones pasan por el desarrollo del vehículo blindado 8x8 y la fragata F110, que deberían ser “tractores de esta industria al necesitar todo un desarrollo previo”, y que estarán equipados por tecnología española.

Argüelles, que pidió “más estabilidad y colaboración política” ante este nuevo periodo de la Defensa, explicó que el ministerio necesitará por cuarto año consecutivo un crédito extraordinario de entre 800 y 900 millones fuera del presupuesto para afrontar los pagos relacionados con los Planes Especiales de Armamento, el mayor programa de inversiones iniciado nunca por Defensa y cuyo coste, valorado en 30.000 millones, tuvo que ser refinanciado. De ellos se han pagado 6.000, 14.500 se han aplazado, y 8.000 quedan pendientes de negociar.