El Parlamento frena a Cañete y a otros tres comisarios

La nueva Comisión Europea encalla antes de empezar

El candidato a comisario europeo de Acción Climática y Energía, Miguel Arias Cañete, ayer durante la comisión parlamentaria de idoneidad para el cargo celebrado en el Parlamento Europeo en Bruselas.
El candidato a comisario europeo de Acción Climática y Energía, Miguel Arias Cañete, ayer durante la comisión parlamentaria de idoneidad para el cargo celebrado en el Parlamento Europeo en Bruselas. EFE

Los comisarios europeos designados por España, Gran Bretaña, Hungría y República Checa deberán esperar, como mínimo, hasta las semana que viene para saber el veredicto del Parlamento Europeo sobre sus nombramientos. Todos ellos han suscitado dudas en la comisiones parlamentarias ante las que se han sometido a un escrutinio de tres horas cada uno.

El Parlamento, además, no oculta su malestar por el reparto de carteras realizado por el futuro presidente, Jean Claude Juncker; ni sus dudas sobre la viabilidad del organigrama que ha establecido, en el que figuran seis vicepresidencias cuyas funciones se solapan o confunden con las de los comisarios.

En el caso de Cañete, las comisiones encargadas del examen (la de Industria y la de Medio Ambiente) han decidido solicitar la opinión de la comisión jurídica del Parlamento sobre los cambios incorporados a la declaración de intereses que el ex ministro de Agricultura presentó ante el Parlamento Europeo.

Cañete actualizó esa declaración tras vender su participación del 2,5% en dos empresas de suministro de combustible para buques, operación realizada para evitar posibles reproches por su futura condición de comisario de Energía y Acción para el Clima.

Al mismo tiempo, el ex ministro español añadió a la declaración las dietas percibidas entre 2008 y 2011 como presidente del Comité Electoral del Partido Popular. Ese cargo ya figuraba en la declaración de intereses presentada por Cañete para convertirse en comisario, pero no en la del Parlamento. La discrepancia ha llamado la atención de los europarlamentarios y los miembros del grupo socialista han pedido al comité jurídico que se pronuncie. Su dictamen se conocerá el próximo lunes. Si es favorable, las comisiones parlamentarias podrán votar (a puerta cerrada) su evaluación sobre Cañete. Si es negativa, el proceso podría prolongarse y el comisario español o el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, podrían verse obligados a negociar con el Parlamento posibles ajustes.

Tiempo muerto

En la misma situación que Cañete se encuentran, aunque por diferentes razones, el comisario británico, Jonathan Hill, un antiguo lobista, a quien Juncker ha atribuido la cartera de Mercados Financieros; la checa, Vera Jourova, titular de Justicia; y el húngaro, Tibor Navracsis, titular de Educación y Ciudadanía. Y no se descarta la paralización de otros procedimientos, como el del comisario francés, Pierre Moscovici, encargado de Asuntos Económicos.

De momento, el Parlamento no ha vetado a ninguno de esos comisarios. Pero si la luz verde de alguno de ellos tarda en llegar o se convierte en roja, podría retrasarse la investidura de la nueva Comisión, prevista para el pleno del 22 de octubre y su entrada en funciones, prevista para el 1 de noviembre. En 2009, el relevo se retrasó más de tres meses, hasta febrero de 2010. La comisaria designada por Bulgaria tuvo que ser sustituida y la comisaria holandesa y el lituano tuvieron que repetir, por escrito, parte del examen.

Solvencia técnica y complicaciones familiares

Miguel Arias Cañete superó con relativa facilidad las preguntas técnicas sobre su cartera durante la audicion celebrada el miércoles en el Parlamento Europeo. El ex ministro español de Agricultura y Medio Ambietne capeó sin demasiadas dificultades los tecnicismos en español, inglés y francés y aseguró que, “asumiré el cargo de comisario de Energía y Acción para el Clima con entusiasmo y voluntad”. Para el grupo del Partido Popular Europeo, “Cañete fue convincente y demostró estar bien preparado”. Los socialistas europeos no cuestionaron esa preparación, pero dudaron de que Cañete crea en la necesidad de luchar contra el cambio climático o de desarrollar polítias sostenbiles. “Su currículo como ministro en España muestra la poca importancia que daba a ese tipo de medidas que consideramos esenciales”, señalaron los socialistas.

La principal dificultad de Cañete durante el examen no surgió en relación con sus convicciones medioambienteales, sino sobre sus intereses económicos personales y de su familia. Buena parte del interrogatorio de los europarlamentarios (45 preguntas en total) giró en torno a sus inversiones y Cañete no logró despejar las dudas de Socialistas, Izquierda Unitaria o Los Verdes. Esos grupos insistieron una y otra vez en que el futuro comisario aclarase el papel de su cuñado [Miquel Domecq] en las empresas de bunkering (suministro de combustible para buques) en las que Cañete mantenía una participación hasta el pasado 18 de septiembre. El ex ministro, acogiéndose al código de conducta de las instituciones europeas, se negó en redondo a pronunciarse sobre los intereses económicos de su familia política. “Ni yo ni mi mujer ni mi hijo tenemos nigún interés en esas empresas [Petrologis y Ducar].