Editorial

El presente y el futuro pasa por las TIC

El brillante debut en Bolsa de Alibaba, que ha marcado un récord histórico al alcanzar los 25.000 millones de dólares, ha vuelto a evidenciar el inmejorable momento que vive el sector tecnológico, su fuerte potencial y las amplias posibilidades que ofrece para los inversores. La compañía china se ha estrenado como la cuarta mayor empresa por capitalización de este mercado, tras Apple, que encabeza la clasificación, Google y Microsoft. El estallido de la burbuja tecnológica en 2000, que llevó al Nasdaq a caer hasta un 78%, parece hoy un suceso lejano, aunque no olvidado. El pasado abril una corrección del 8% en el índice bastó para hacer resurgir entre los ahorradores el fantasma de lo que entonces ocurrió, pese a que hoy el Nasdaq se halla muy cerca de sus máximos históricos.

Pese a los temores, la radiografía de las tecnológicas en 2000 y 2014 muestra diferencias fundamentales y no solo cuantitativas sino también cualitativas. El sector de las TIC ha crecido, ha madurado y se ha fortalecido de forma indiscutible. Mientras en 2000 la mayoría de las empresas carecían de beneficios, lo cual hacía casi imposible valorarlas adecuadamente, hoy grandes compañías de la talla de Microsoft, Apple, Intel, IBM cotizan con múltiplos razonables respecto a sus beneficios y exhiben un músculo envidiable. La potente posición de caja de estos gigantes tecnológicos se ha traducido en una ola de recientes adquisiciones, entre las que destacan la compra de WhatsApp por parte de Facebook, la de Monjang por Microsoft, o la de Nest por Google. Todo ello ha sido clave para impulsar el sector en Bolsa.

El motor que alimenta el sector no es un secreto. Por un lado, la creciente importancia de la economía digital en la economía real y, por otro, la irresistible conquista de las nuevas tecnologías dentro de los usos de consumo en todo el mundo. La telefonía móvil, y todo lo relacionado con su desarrollo, se ha convertido en la joya de la corona de este sector, cuyos productos son capaces de generar en algunos casos –como el del iphone de Apple– una expectación desorbitada. No en vano, los últimos datos apuntan a que la mitad del comercio online se desarrolla ya entre dispositivos móviles y que el número de consultas a páginas web desde smartphones y tablets ha desbancado ya a las realizadas desde los ordenadores. A ello hay que sumar nichos llenos de posibilidades, como el denominado internet de las cosas, el desarrollo de medios de pago a través de los smartphones o la publicidad online. La enorme capacidad de innovación de los líderes del sector explica el amplio recorrido alcista que ofrecen estos valores y su atractivo para los inversores. Se trata de un mercado que se mueve vertiginosamente y que, a la vista del crecimiento del mercado global, está aquí para quedarse.