España ha hecho ya el 81% de las colocaciones de todo 2014

El Tesoro llega holgado a final de año y podrá frenar el ritmo de emisiones

Rosa Sánchez-Yebra, jurando su cargo como directora del Tesoro Público.
Rosa Sánchez-Yebra, jurando su cargo como directora del Tesoro Público.

Nunca antes España había necesitado tanto a los mercados financieros, y nunca antes España había encontrado tantas facilidades para recibir dinero prestado. El compromiso firme del BCE por mantener el flujo de liquidez y garantizar la sostenibilidad del euro ha espoleado la demanda de deuda pública española (y del resto de países de la eurozona) y ha facilitado al máximo las emisiones realizadas por el Tesoro.

El organismo dirigido desde hace tres semanas por Rosa María Sánchez-Yebra (que sustituyó a Íñigo Fernández de Mesa, responsable ahora de la secretaría de Estado de Economía) realizó ayer una nueva emisión de letras. Como ya es costumbre, el Tesoro no tuvo ninguna dificultad para captar 5.002 millones en letras a seis y 12 meses, a un tipo marginal del 0,123% y del 0,223%.

Tales son las facilidades para vender deuda española, que el Tesoro ha cubierto ya el 81,2% de sus necesidades de liquidez para este año, fijadas en 133.000 millones de euros a comienzos de ejercicio. Teniendo en cuenta que España ha emitido alrededor de 12.000 millones al mes, el Tesoro podrá reducir a la mitad su ritmo de emisiones hasta fin de año y aún así cumplir con el objetivo agregado de colocaciones a medio y largo plazo.

Calendario tranquilo

“El Tesoro llega sobrado a final de año, con lo cual optará por reducir los volúmenes de las próximas emisiones”, explica Javier Casal, subdirector de deuda pública de Ahorro Corporación. “En nuestra opinión, sería muy raro que optara por realizar emisiones fuera de calendario, ya que, de hacerlo, debería anunciarlo con cierta antelación y justificarlo ante los bancos compradores. Una decisión así, afectaría negativamente al mercado secundario, pues supondría inundar el mercado con más papel del previsto”.

Hasta finales de año, “al Tesoro le bastaría con emitir a un ritmo de unos 6.000 millones mensuales”, calcula Joaquín González–Llamazares, director de inversiones de renta fija de Deutsche Asset & Wealth Management. Además, le quedaría la colocación de un bono sindicado a cinco años, ligado a la inflación, “que podría sumar otros 3.000 millones”, a su juicio. Este experto sí que ve posible que el organismo opte por adelantar emisiones de 2015.

Desde luego, los vencimientos que deberá afrontar el Gobierno el próximo ejercicio serán tan importantes como los de este año. Según los cálculos del Tesoro, entre letras, bonos y obligaciones el Estado deberá devolver a sus acreedores más de 130.000 millones de euros. Actualmente, la deuda en circulación asciende a 824.000 millones de euros.

Para hacer frente a este ingente volumen de vencimientos de deuda, el Tesoro optará, a juicio de los expertos, por hacer un mayor uso de instrumentos alternativos a los clásicos bonos y obligaciones. González-Llamazares considera que es probable que las emisiones vinculadas a la inflación “empiecen a tomar una parte más relevante en el programa de emisión y lleguen a constituir cerca del 10% de las emisiones brutas”. También espera nuevas emisiones de deuda en otras divisas.

Otra estrategia que se espera del Tesoro es que aumente las emisiones a más de 10 años, puesto que los vencimientos a partir de 2024 son menores.

El coste de financiarse: del 4% a bajar del 1,5%

M. M. M.

La avidez por comprar deuda española y de otros países periféricos ha hecho que los precios que paga el Tesoro por financiarse hayan caído con fuerza durante los últimos tres años. Así, durante el ejercicio 2011, el tipo de interés efectivo que tuvo que comprometer el Estado en las nuevas emisiones (que incluyen tanto las de corto como las de medio plazo) rozó el 4%. Ahora, tras el rally vivido por el bono español, el tipo de interés ha caído por debajo del 1,5% (1,43% en junio, 1,34% en julio y 0,8% en agosto).
En los mercados secundarios, todas las referencias de bonos y obligaciones españolas cotizan con unas rentabilidades en mínimos históricos. El bono a 10 años se paga a un tipo de interés implícito del 2,339% (tras repuntar ligeramente por las tensiones soberanistas en Escocia y Cataluña) y el bono a 5 años ha llegado a cotizar por debajo del 1%.

“Para los bonos a 10 años, es posible que el suelo esté ya muy próximo, alrededor del 2% de tipo de interés”, explica Joaquín González-Llamazares, director de renta fija de Deutsche AWM. “En cambio, para los tramos intermedios y cortos aún podemos ver niveles marginalmente más bajos”.

El tipo de interés de la deuda en circulación (no de las nuevas emisiones), ha pasado del 4,07% en 2011 a acercarse al 3,5% en los últimos meses.