Editorial

Hacia el nuevo mapa europeo de ‘telecos’

La decisión de la CNMV, ayer, de suspender cautelarmente la negociación de Jazztel, que había disparado su cotización –con alzas que llegaron al 17%– por el inminente anuncio de una opa por parte de Orange, es un signo de los tiempos que vienen. La operación es una más de las que se avecinan en un mapa europeo de las telecomunicaciones destinado inexorablemente a la consolidación. Jazztel ha centrado el interés del mercado las últimas semanas, tanto por su anunciada intención de adquirir Yoigo como, precisamente, por los rumores respecto a la opa de Orange. Con la operación del grupo francés sobre Jazztel, este sumará más de 1,5 millones de clientes de banda ancha fija y otros 1,5 millones de clientes de móviles, y accederá además a una red de fibra que alcanza ya a más de 2,2 millones de unidades inmobiliarias.

Orange responde así con contundencia y de igual a igual a la reciente compra de Ono por Vodafone, y se coloca en disposición de competir con fuerza en España y posicionarse con más peso en el mapa del mercado europeo de telecomunicaciones. De culminar satisfactoriamente las negociaciones de Jazztel para adquirir Yoigo, confirmadas la semana pasada y que colaboraron a disparar el valor de la primera en Bolsa, el movimiento aumentaría aún más el valor estratégico de esta, que accedería a importantes sinergias calculadas en más de 800 millones de euros, de las que se beneficiaría también su compradora francesa.

Estos movimientos constituyen un paso más hacia la consolidación del mercado de telecomunicaciones europeo, una asignatura pendiente en cuyo impulso ha tenido una importancia crucial la necesidad de las operadoras de aumentar músculo financiero para afrontar así las inversiones que requieren las nuevas redes fijas y móviles. A lo largo de la última década, la estricta política antimonopolio que rige en Europa ha ejercido de barrera ante posibles movimientos de concentración corporativa y ha privado al mercado europeo del dinamismo que caracteriza al estadounidense.

Sin embargo, la decisión de Bruselas de autorizar la compra de E-Plus en Alemania por Telefónica y la de Ono por Vodafone ha supuesto un giro en cuanto a la rigidez de esa política. En ese nuevo escenario, de reforzamiento para poder afrontar las grandes inversiones y cambios que requiere el mercado, es donde hay que enmarcar estos pasos. Más allá del valor estratégico de estos movimientos, lo que resta ahora es que el proceso acelerado de consolidación del mercado que se está llevando a cabo en Europa se traduzca en una competencia que beneficie, en materia de tarifas y servicio, a los clientes.