La empresa española tiene más de cuatro millones de usuarios

Traity, la ‘start-up’ que cambió Silicon Valley por Madrid

Ofrece un servicio para certificar la reputación online de los usuarios

Dos empleados trabajan en una de las salas de la sede de Traity en Madrid.
Dos empleados trabajan en una de las salas de la sede de Traity en Madrid.

Juan Cartagena conoció a su novia por internet. La chica quiso comprobar que lo que le contaba era cierto buscando en redes sociales. Pero no le encontró a él sino a su padre, que tiene el mismo nombre pero distinta profesión. Por lo que no le cuadraban los datos.

Meses después, viviendo en Londres, compró un ordenador por la red que resultó ser la estafa de un menor de edad. Nunca recibió su pedido.

Ambas experiencias fueron las que le dieron la idea. “Tomas conciencia de lo importante que es la reputación online”. Así nació Traity, un agregador de perfiles de redes sociales y webs de consumo colaborativo (BlaBlaCar o eBay) que ayudan a certificar la fiabilidad de cada usuario.

Junto con José Ignacio Fernández y Borja Martín crearon su pequeña empresa, que se gestó en el extranjero. Sin embargo, tras recabar financiación en Londres y Silicon Valley, decidieron instalar sus oficinas en Madrid. “Era una cuestión personal, la gente tenía aquí sus raíces”, explica Cartagena.

Además del tema sentimental, España les ha permitido captar a ingenieros de primer nivel mientras que en EE UU tendrían que haber “competido” con Google y Facebook, como explica Cartagena, que es director ejecutivo. “Aquí hay mucho talento”.

Dos años después de llegar a Madrid, cuenta con 14 empleados, aunque espera acabar el año con 20, y con más de cuatro millones de usuarios registrados. Su oficina bien recuerda al modelo que han impulsado gigantes tecnológicos norteamericanos. Futbolines y videoconsolas conviven con las mesas de sus trabajadores.

Cartagena defiende que Traity puede dar lugar a muchas cosas. En primer lugar, como una herramienta útil para otras start-ups de consumo colaborativo, para no tener que valorar desde cero la fiabilidad de cada usuario.

Pero también más allá. “La reputación es una forma de reducir riesgos”, explica Cartagena, quien cree que puede servir para conseguir créditos o firmar seguros. “Hay más información nuestra en internet que la que tienen las aseguradoras”, argumenta.

Lo cierto es que su idea ha ganado en relevancia dentro y fuera de España. Este año han conseguido una financiación de 4,7 millones de euros de distintos inversores. Destacan el fondo de capital riesgo barcelonés Active Venture Partners, pero tambien directivos de empresas como Google, eDreams o Bertelsmann, entre otros.

Además, han logrado reconocimientos como el premio BBVA Open Talent 2013. “Estos galardones nos sirven más para captar nuevo talento que inversores”, considera el director de Traity.

Por el momento no contemplan buscar un comprador para su proyecto. “Ahora es tiempo de ejecutar, en España se vende demasiado deprisa. No hay ambición”, defiende su cofundador.

Un éxito a pesar de los problemas

La empresa decidió instalarse en Madrid, pero mantiene la vista puesta en Estados Unidos. Es el modelo a seguir para Juan Cartagena, director ejecutivo de Traity, ya que estudió allí y es donde comenzó la andadura de su start-up. Se muestra, además, “muy crítico” con la iniciativa de los empresarios en España. “Nos hace falta cultura del emprendimiento”, explica el cofundador de la empresa.

“Desde el principio sabíamos que no ibamos a nacer en España. Es muy complicado”, argumenta cuando explica el porqué del comienzo en EE UU.

“En nuestro país hay un miedo al fracaso que no existe allí”, lamenta Cartagena. Pero no todo son críticas. Cree que hay fondos y dinero “suficiente” para impulsar nuevas iniciativas.

Sin embargo, afirma que los inversores no se arriesgan como sí lo hacen Google o Facebook. “Necesitamos una empresa así”, defiende.

Las principales trabas son, a su parecer, fiscales. Considera que hay demasiados impuestos para impulsar nuevas empresas como esta. El cofundador de Traity lamenta también el modelo educativo, que, según él, no prepara bien a los estudiantes. Considera que no se incentiva la iniciativa.

A pesar de su crítica al modelo español, no se plantea mover su sede de Madrid. “En España ganamos en talento, en la capacidad de los profesionales”.

Sin embargo, dentro de poco trasladará su residencia a EE UU, trabajará desde allí. Entiende que el principal volumen de negocio y de inversores llegará desde allí. No le asusta el riesgo. “Si sale bien, llegaremos lejos”.