Manuel Fernández de Sousa, expresidente de Pescanova

“Pescanova debe volver a cotizar en Bolsa cuanto antes”

El expresidente afronta una causa judicial por falseamiento de cuentas anuales y uso de información privilegiada

Manuel Fernández de Sousa, expresidente de Pescanova
Manuel Fernández de Sousa, expresidente de Pescanova

Manuel Fernández de Sousa (Badajoz, 1951) ha pasado en dos años de presidir uno de los mayores grupos alimentarios españoles, con presencia en todo el mundo y 12.000 empleados, a estar totalmente desvinculado de la gestión y el capital de la empresa a la que le unen 38 años de trabajo y las raíces familiares. Fue su padre, José Fernández, quien fundó Pescanova en 1960. “Empezamos cuando la pesca iba para abajo y hemos construido una multinacional compitiendo con rivales más fuertes y con más recursos”, remarca Fernández de Sousa.
Un inesperado concurso de acreedores, comunicado la noche del 28 de febrero de 2013, sacó a la luz la inmensa e inmanejable deuda del grupo, que ha tardado un año en lograr un convenio con la banca acreedora. El ex primer ejecutivo de Pescanova afronta querellas admitidas en la Audiencia Nacional por varios posibles delitos, entre ellos, falseamiento de cuentas anuales y uso de información privilegiada, proceso que afronta este mes sus primeros pasos relevantes.

Pregunta. ¿Qué pasó en Pescanova antes de llegar al concurso?
respuesta. A principios de la década de 2000, en Pescanova se tomó la decisión de crecer, como en otras tantas empresas españolas e internacionales, por una situación concreta. Había facilidad de acceso al crédito e intereses bajos. La demanda alimentaria crecía por el tirón de los países asiáticos y las previsiones marcaban que seguiría creciendo. Pero nos encontramos con la crisis. Cayó el consumo y, con él, los precios y los márgenes. A esto se sumó la restricción del crédito, con intereses más altos. Nos vimos con problemas para cumplir el plan de negocio. Sufrimos un estrangulamiento financiero que se unió a otro tipo de discrepancias sobre las cuentas y tuvimos que presentar concurso. Como los acreedores eran en su mayoría bancos, se pide una reestructuración que acaba en convenio en mayo.
P. ¿Qué decide hacer en ese momento?
r. Yo, como primer gestor de la empresa, en el momento que no soy capaz de cumplir mi plan de negocio tengo que presentar mi dimisión. Además, durante la negociación del convenio se crean dudas sobre la honorabilidad de los gestores. En ese momento, contrato un informe forensic a KPMG [es un tipo de informe especializado para detección e investigación del fraude en una empresa] porque vemos que el trabajo de nuestra auditora BDO no fue el que debería haber sido. Nadie encarga un forensic sobre sí mismo si es cómplice de la mala gestión.
P. Pero esta decisión tiene unas consecuencias importantes de cara a los accionistas, por ejemplo...
r. Cuando llegas a una situación concursal de este tipo, hay tres posibles afectados. Yo di prioridad al empleo, era lo más importante para mí. Y a pesar de todas las tormentas, el empleo se ha mantenido después del convenio. Teníamos unas 12.000 personas y las cuentas semestrales de este año, presentadas hace menos de un mes por los actuales administradores, declaran 12.629 empleados. ¿Y por qué? Probablemente, porque de capitán a marineros, todos eran buenos. Pescanova era una empresa líder y sigue siendo líder en su sector. Era la sexta del mundo y mantiene su posición. Facturó 1.200 millones de euros el año pasado y este va a facturar en esa línea. Y el beneficio va a ser mayor porque el margen principal de los negocios proviene de los productos de acuicultura, que están contribuyendo muy positivamente. La empresa se ha mantenido operativa durante el concurso de acreedores sin perder ni empleo ni cuota ni facturación significativa, y seguirá creciendo.
P. Si mantiene que Pescanova era y es una empresa viable, ¿dónde está el meollo del concurso?
r. Tenía una deuda financiera que no era capaz de soportar, pero los negocios estaban bien planteados. De las seis primeras del mundo, es la que tiene los mejores proyectos, con una capacidad de crecimiento muy grande. De hecho, los administradores actuales ya dicen en las cuentas semestrales presentadas que “la declaración del concurso de Pescanova no ha impedido que el grupo continúe realizando su actividad empresarial” y también que “se considera muy positiva la evolución del negocio del grupo”. No lo digo yo, lo dicen ellos. Las cuentas semestrales apoyan la buena evolución de los negocios.
P. ¿Y los pequeños accionistas? ¿Y los minoritarios? ¿Van a ver ellos la buena marcha de la empresa?
r. Según el convenio, los acreedores pequeños, de menos de 100.000 euros, cobran el 100% de su crédito en un año. Los accionistas minoritarios, que podrían haber perdido el valor de sus acciones porque se estimó un valor cero en el convenio de las mismas, tienen que ver que, con las cuentas semestrales entregadas a la CNMV en la mano, el valor nominal de sus títulos ya se ha recuperado.
Durante el convenio, se ha barajado la tesis de que, con el balance concursal y el aprovisionamiento de las deudas, los netos patrimoniales valían cero. Sin embargo, las cuentas semestrales de la sociedad matriz dan un neto patrimonial de 169 millones en positivo. Si teníamos un capital social de 170 millones y ya hay 169 millones de patrimonio neto, tienes recuperado el valor nominal de la acción. De hecho, se estima un valor contable de la acción en este momento de 5,89 euros por título, y cuando Pescanova fue suspendida en Bolsa, la acción estaba en 5,63 euros. Y va a crecer más, solo necesita tiempo. Los administradores han provisionado de más y esto revertirá en el patrimonio. Además, los productos de acuicultura ya han duplicado precios. El valor seguirá creciendo y no habrá acreedores afectados
P. Pero suena a que se va a solucionar todo como si fuera un mero traspié por la crisis, cuando hay 3.200 millones de euros de deuda y un proceso abierto en la Audiencia Nacional.
r. Pescanova no tenía capital para ser la sexta del mundo. Las inversiones están bien hechas pero tardaron demasiado en madurar. Tendríamos que haber previsto escenarios de crédito complicados. No lo supimos ver. Pescanova, en condiciones normales de generación de ebitda y de intereses bajos, hubiera podido con su deuda. Pero los intereses se dispararon. Respecto de las imputaciones, el personamiento de los accionistas como posibles perjudicados es inmediato en un concurso de acreedores. Por otro lado, tuvimos que reestructurar las cuentas porque desde BDO nos decían que estaban bien hechas; pero en la banca acreedora las cosas se hacían distintas. En esta discrepancia se basa la acusación de falseamiento de las cuentas.
P. Entonces, ¿considera que las cuentas presentadas eran veraces?
r. La realidad es que las cuentas se presentaban conforme a los criterios que tenía quien hacía ese trabajo, BDO. Ellos eran nuestros revisores y, si ellos hubieran hecho bien su trabajo, nosotros no lo habríamos hecho mal. Lo hicimos de acuerdo con lo que a ellos les parecía bien. El Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) referencia en su informe sobre Pescanova hasta 183 cosas que tendrían que haber hecho y que no hicieron. Tú confías en que tu revisor, la primera auditora europea, lo haga bien.
P. Luego usted señala a BDO como responsable...
r. En parte, porque si nosotros lo hubiéramos hecho fetén, no hubiera pasado nada.
P. ¿Qué responsabilidad le corresponde a cada uno?
r. Para mí, más del 80% es de BDO, que para eso es una auditora mundial, con personas especializadas. Y es que ni los datos de deuda de sus papeles de trabajo entregados a la CNMV son los mismos que están en los estados financieros. ¿Cuánta culpa tiene nuestro departamento administrativo? Muy poca, pero hay que entonar un mea culpa. Si hubiéramos hecho mejor las cosas...
P. Pero el proceso judicial también incluye uso de información privilegiada.
r. Lo responderé con una respuesta simple: ¿hubiera metido nueve millones de euros 15 días antes del concurso si con esa presunta información privilegiada hubiera sabido que iba a perder la inversión? Vendí parte de mis acciones porque la empresa necesitaba financiación y con la esperanza de recuperarlo. Estoy imputado por eso, pero lo tendré que explicar y defender.
P. ¿Debe Pescanova volver a cotizar?
r. Pescanova cotizó. La acuicultura está creciendo, el proyecto de Pescanova va en este camino. Tenemos problemas de reestructuración de deuda pero sigue siendo igual de buena empresa. Nunca tuvimos una sola reacción negativa a nuestro proyecto. Una sociedad así solo puede alcanzar sus máximos cotizando porque pueden tener acceso muchos más inversores. Pescanova debe ser una empresa cotizada, debe volver a cotizar. Por lo tanto, sí, tiene que volver a Bolsa, no podemos fallar al pequeño accionista.

“No me preocupa Carceller, sí el pequeño accionista”

El proceso de concurso dejó claras las discrepancias de Fernández de Sousa con otras familias accionistas como los Carceller (Grupo Damm) o Luxempart.

P Demetrio Carceller acusó a Pescanova de ser una estafa. ¿Qué opinión le merece?
R A mí no me preocupan Carceller ni Damm ni Luxempart, que forman el consorcio. Me preocupa el pequeño accionista, que la CNMV lo proteja, y que vuelva a cotizar para que no se produzca el vaciamiento de activos que contemplaba la propuesta del consorcio. Ellos pretendían hacerse con todo el grupo por 12,5 millones con su propuesta de convenio.
P ¿Se les ocultó información sobre las cuentas de Pescanova?
R Cuando eres miembro del consejo tienes acceso a todas las cuentas. Si no las pides, es dejación de tus funciones. Ellos las firmaron. Una cosa es que no estés enterado y otra que te las hayan ocultado. Les pasó lo que nos ha pasado a nosotros, aunque tenemos peor defensa. Si BDO te dice que todo está bien, esta es la información que tuvo el consejo. Si no refleja la foto como debe reflejarla, puedes decir que no tenías toda la información, pero es porque te has basado en lo que ha dicho el auditor.
P ¿Se plantea volver a dirigir la empresa?
R Cuando te estrellas, muchas ilusiones se van por tierra. A quien más he fallado ha sido a mi familia. He abandonado mi patrimonio personal. He consumido una vida. Al final a quien fallas es a quien transmites las ilusiones de cada día. El tema de volver después de haber fracasado es algo duro. No está en la hoja de ruta.