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Conflictos sin cerrar

Washington ha perdido una oportunidad con la reforma de las agencias de calificación. La semana pasada, la comisión del mercado de valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) finalmente aprobó nuevas normas para juzgar el grado de riesgo de los bonos respaldados por activos. Algunos son moderadamente útiles. Pero otras medidas ofrecerían cambios más robustos.

El organismo ha dado gran importancia a los controles internos. Así que los directivos de las agencias de calificación ahora tendrán que certificar que sus procesos tienen la calidad necesaria –y que otras de sus actividades no influirán en las calificaciones–.

Estas empresas también tendrán que revisar a partir de ahora cualquier calificación otorgada por los analistas que luego pasen a otro trabajo ya sea con emisores o bancos de inversión. Además, los analistas tienen prohibido tomar parte en ventas y marketing de las empresas que califican.

Todo esto es bastante obvio. Lo que falta en la nueva normativa es una reforma significativa para abordar el conflicto de intereses inherente a la actividad: emisores que pagan a las agencias por sus calificaciones de crédito. Si una empresa que quieren vender bonos calcula que la agencia de calificación que ha contratado está siendo demasiado dura, puede simplemente buscar otra más amable.

Una idea sería que la SEC de convocara un consejo compuesto por los actores del mercado, cuya función sería la de asignar una agencia de calificación para cada operación, junto con la que cualquier emisor contrata directamente. El coste correría aún a cargo de los emisores –o tal vez de un fondo– por lo que podría no funcionar solo con los tres grandes calificadores (Fitch, Moodys y S&P). Pero tal modelo podría fomentar la competencia al impulsar a las pequeñas empresas.

Esta idea, que no es nueva, tampoco podría eliminar por completo los conflictos –algo que requeriría una reforma más a fondo–. Pero sería, al menos, un intento más serio de lidiar con los fallos de las agencias de calificación que la SEC ha llevado a cabo con su reforma.