Rosa María Sánchez-Yebra

El salto a la primera línea

Tras ejercer como mano derecha del ministro de Economía en los últimos años, Rosa María-Sánchez Yebra asumirá la Secretaría General del Tesoro

Caricatura de Rosa María Sánchez-Yebra, nueva secretaria general del Tesoro.
Caricatura de Rosa María Sánchez-Yebra, nueva secretaria general del Tesoro.

Los movimientos en las instituciones pueden provocar un cierto efecto dominó. Algo así ha sucedido con las salidas que se están produciendo en el Ministerio de Economía, cuando algunos de sus miembros pasen a formar parte de instituciones internacionales y otros entren a ocupar su lugar. El movimiento de cargos permitirá que una de esas personas que hasta ahora se han mantenido trabajando en la retaguardia pase a un puesto mucho más visible. Rosa María Sánchez-Yebra, nacida en Ourense, ha permanecido durante los últimos tres años a la sombra del ministro Luis De Guindos, como su directora de gabinete, pero este año llegará a la primera línea con su nombramiento como secretaria general del Tesoro, aprobado el viernes por el Consejo de Ministros.

Quienes han trabajado con ella destacan que el suyo es un perfil esencialmente técnico, un factor que seguramente está relacionado con su formación. Y es que su carrera profesional parecía estar encaminada hacia un ámbito totalmente distinto cuando comenzó sus estudios ya que, por tradición familiar, cursó la licenciatura de Farmacia, en la que recibió el premio extraordinario de su promoción y donde más tarde se doctoró, también con dicho reconocimiento.

Sus pasos se fueron encaminando poco a poco más hacia la Economía que hacia las fórmulas químicas. Tras pasar por la Oficina de Patentes, a principios de los noventa realizó un MBA en IE Business School y a finales de la década lograba una plaza por oposición en el Cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado.

La casualidad quiso que cuando Sánchez-Yebra comenzó esa nueva etapa, fuera a parar precisamente al mismo organismo que ahora dirigirá, el Tesoro. También cosas del destino, su primer jefe allí fue Íñigo Fernández de Mesa –entonces subdirector general encargado de los asuntos de la unión económica y monetaria–, a quién acaba de sustituir al frente de la institución.

Igualmente ha trabajado codo con codo con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y con el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con quien comparte su origen gallego. Con ellos y otros muchos representantes compartió los dos años que trabajó en el Congreso de los Diputados, como directora de la asesoría Económica del Grupo Popular.

Pero, aunque la próxima secretaria general del Tesoro cuenta –tal y como explican desde su entorno– con un destacado sentido político, su especialidad ha sido sobre todo la rigurosidad técnica. En ese ámbito conoció a Luis De Guindos, que ya recurrió a ella como directora de gabinete cuando fue nombrado secretario de Estado de Economía durante el Gobierno de José María Aznar. Años después, cuando accedió al cargo de ministro, la historia se repitió.

La próxima responsable del Tesoro cuenta con un destacado sentido político, pero su especialidad ha sido siempre la parte técnica

Les une una relación de admiración y respeto profesional. Tras haber trabajado juntos tanto tiempo, De Guindos la suele definir como alguien exigente y valora especialmente su plena dedicación y lealtad.

Los equipos que ha dirigido han podido comprobar que Rosa Sánchez-Yebra tiene dotes de mando y carácter, pero que a la vez es una persona muy abierta a escuchar todas las opiniones. En el papel de responsable, centra siempre sus esfuerzos en sacar lo mejor de cada una de las personas que tiene a su cargo.

El reto que tiene por delante no le asusta. Lo afronta como un reconocimiento a su trayectoria y con las mismas ganas que pone siempre que se le presenta por delante una nueva aventura profesional. Lo que es seguro es que esta gallega echará mano de una de sus mayores armas para superarlo con éxito: su capacidad de trabajo.

Pero, aunque sus jornadas laborales se pueden alargar hasta las 12 o 14 horas diarias, Sánchez-Yebra también intenta buscar un hueco para dedicarse a sus aficiones, entre las que se encuentran practicar deporte (sobre todo al aire libre) y la música clásica.

Este último hobby fue más que un entretenimiento para ella, ya que en su juventud llegó a terminar la carrera de piano, influida también en este caso por su familia, en la que se respiraba un clima muy sensible a la formación humanística.

Aunque parece que le quedan pocos palos por tocar a esta profesional, la Economía sigue siendo aquel en el que más se concentran sus esfuerzos y todavía son muchos los retos que tiene por delante. El más inmediato, dirigir aquella institución en la que empezó su carrera, le espera ya a la vuelta de la esquina.