El proyecto acumula polémicas y retrasos

Galileo, un sobrecoste de 10.000 millones y 12 años de retraso

El fallo de los dos últimos satélites se une a la lista de problemas que ha tenido el proyecto

Despegue de la nave Soyuz con los dos últimos satélites enviados.
Despegue de la nave Soyuz con los dos últimos satélites enviados. Reuters

La órbita alcanzada por los dos últimos satélites enviados por la ESA para seguir construyendo el sistema Galileo no era la adecuada. Todo un nuevo escollo en un proyecto que ha sufrido retrasos y ampliaciones de presupuesto desde que se ideara en 1999 como una alternativa europea al GPS.

Francia y Alemania fueron los principales impulsores del sistema, como una vía para lograr independencia en el espacio respecto a EE UU y Rusia, las principales potencias en este campo. Precisamente, el primer problema al que se enfrentó Galileo fue al de poner de acuerdo a todos los países para emprender el proyecto. En concreto, algunos estados como Gran Bretaña o Países Bajos se mostraron reticentes a mejorar una tecnología que ellos ya consideraban suficiente con el GPS estadounidense.

Estas disputas políticas y comerciales llegaron incluso a Wikileaks. Los cables diplomáticos hechos públicos por el grupo dirigido por Julian Assange provocaron la dimisión del director de OHB, tecnológica alemana encargada de la construcción de los satélites, Berry Smutny. El directivo había declarado a la embajada de Estados Unidos en Berlín que el proyecto era “una estúpida idea que solo servía para los intereses franceses”.

Tras el complicado acuerdo entre los representantes de distintos países, llegó el problema del presupuesto. El dinero previsto por la Comisión Europea para el periodo 1999-2008 fue de 2.200 a 2.950 millones de euros. En 2001 llegó la primera corrección al alza y en 2011 se volvió a incrementar. En la actualidad, el proyecto acumula una inversión de 13.000 millones de euros.

Los cambios en el presupuesto y los problemas políticos dentro del seno de la Comisión también retrasó varios años la puesta en marcha. Las primeras previsiones hacían pensar que en 2008 el sistema estaría plenamente operativo, sin embargo, no fue hasta 2011 y 2012 cuando los cuatro primeros dispositivos fueron enviados al espacio.

La fecha de inicio de actividad se movió hasta 2014, sin embargo este año solo se han puesto en marcha, hasta el momento, otros dos satélites. La fecha se ha trasladado finalmente hasta el ejercicio 2020.

En la actualidad, hay seis satélites de los 30 que compondrán la red Galileo en las distintas órbitas de la tierra. Sin embargo, el fallo en los dos últimos lanzamientos abren de nuevo interrogantes en el proyecto.

Un nuevo tropiezo

La Comisión Europea pidió ayer explicaciones a Arianespace, el consorcio europeo encargado de la construcción de los satélites, y a la ESA, entidad que se ocupa del lanzamiento de estos.

En un comunicado, el órgano europeo pidió a ambas compañías que especificasen cuáles fueron los problemas y qué soluciones tienen. Ambos satélites se quedaron orbitando a 17.000 kilómetros de altitud, frente a los 23.500 kilómetros proyectados. La ESA afirmó que, pese a no lograr su colocación deseada, ambos satélites están bajo control.

El Ejecutivo comunitario participará en la investigación que tendrá que dejar sus primeros resultados en las dos primeras semanas de septiembre. Pese a los problemas, Nelli Feroci, comisario europeo de Industria, reiteró su “convicción de la importancia estratégica” de Galileo y afirmó que “el despliegue de la constelación de satélites continuará según lo previsto”.

El objetivo es que en 2017 haya 24 aparatos orbitando. Para lo cual, en los próximos meses tendrán que lanzar cuatro cohetes Soyuz con dos satélites cada uno y tres Ariane-5 con cuatro máquinas cada uno.

En el aire queda conocer las consecuencias directas del último tropiezo de los muchos que ha tenido el proyecto. Todavía no se valora si este fallo puede llevar a que 2020 ya no sea la fecha elegida para el despliegue definitivo.