Se buscaría volumen antes que calidad
La calidad de las aplicaciones de la tienda de Windows se pone en duda

La calidad de las aplicaciones de la tienda de Windows se pone en duda

La tienda de aplicaciones para Windows y Windows Phone está repleta de contenido de baja calidad, que en ocasiones roza el engaño. Parece que la compañía ha privilegiado la cantidad en lugar de la calidad y el resultado no estaría a la altura de lo esperado.

La competencia entre los sistemas operativos, tanto móviles como de ordenadores, ha ido más allá de las funciones que ofrecen. Los contenido se han convertido en un aspecto más de la competencia y las principales compañías del sector están buscando convencer a los usuarios con el mayor catálogo posible. Apple fue la compañía que apostó por este modelo con iOS y ha conseguido que iTunes y la App Store sean referencias y un motivo de peso para decantarse por sus equipos.

Google ha seguido a Apple en esta línea y ha ido mejorando Google Play Store. La compañía responsable de Android ha visto como el volumen de aplicaciones de su plataforma se ha disparado y ha ido mejorando los controles para eliminar contenidos basura y estafas. Así, Play Store ha ido creciendo y mejorando, acercándose cada vez más a la plataforma de la competencia.

La siguiente compañía que ha visto en los contenidos una pieza fundamental para el éxito ha sido Microsoft. Por ello la compañía ha creado tienda de contenidos para sus sistemas Windows y Windows Phone y ha intentado estimular a los desarrolladores para que apuesten por crear contenidos que amplíen su catálogo. Con la idea de igualar la variedad de sus rivales en mente, parece que Microsoft ha apostado por cantidad en lugar de calidad.

Microsoft ha incentivado la creación de aplicaciones para sus sistemas, pero la calidad de esos contenidos no siempre está a la altura. El portal Howtogeek ha realizado un seguimiento de la tienda de contenidos de Microsoft para Windows y Windows Phone y las conclusiones son bastante negativas.

En la tienda de Microsoft hay un gran nivel de aplicaciones que podrían considerarse engañosas o de nivel muy bajo. Muchas de esas aplicaciones utilizan la imagen oficial de productos populares para tratar de engañar a los usuarios y conseguir su descarga. Así, aunque la tienda de Microsoft ha crecido, su calidad está en entredicho.

En el análisis realizado se han llevado a cabo búsquedas de productos como VLC o iTunes. En ambos casos los resultados han presentado aplicaciones que utilizan la imagen de ambos servicios de una forma dudosa. En el caso de VLC, la primera referencia es la aplicación oficial. Sin embargo, las siguientes están compuestas por aplicaciones que pueden inducir a error a los usuarios. Por ejemplo, se ofrecen contenidos de pago para explicar la forma de descargar VLC, algo que no tiene complejidad y que buscaría aprovecharse de los usuarios. Con iTunes sucede algo parecido.

Un problema que puede crecer

Los responsables de este análisis han destacado que el problema de las aplicaciones basura en Windows y Windows Phone se acentúa, ya que Microsoft muestra resultados relacionados con su tienda al hacer una búsqueda en la barra de inicio de Windows. Así, si un usuario busca Firefox en la barra de inicio para lanzar la aplicación, también recibirá enlaces a algunas de esas aplicaciones de dudosa utilidad. Por ello, se facilita su distribución y los afectados directos son los usuarios.

Aunque en las tiendas rivales hay casos de este tipo, parece que en el caso del comercio de Microsoft el volumen es superior. Se han realizado pruebas similares en iTunes y Google Play Store y se ha comprobado que el control sobre los contenidos ha impedido que el volumen de apps de dudosa calidad sea el mismo.

Los responsables de este análisis consideran que Microsoft es la responsable directa de esta proliferación de contenidos de baja calidad. La compañía se habría volcado en sumar aplicaciones para disponer de un número aproximado al de sus rivales, sin tener en cuenta la calidad de las aplicaciones.

En 2013 Microsoft premiaba con 100 dólares a los desarrolladores por cada aplicación, independientemente de su naturaleza y grado de madurez. Esa política habría motivado que los programadores, en lugar de trabajar en contenidos más sofisticados y útiles, apostasen por aplicaciones sencillas, de dudosa utilidad pero rápidas de producir.

De cara al futuro Microsoft debería revisar todos estos contenidos para tratar de conseguir que su catálogo de aplicaciones esté a la altura de sus rivales en calidad además de en cantidad. Google ha realizado un proceso similar con éxito, consiguiendo que cada vez haya un control más preciso sobre los contenidos de Google Play Store. Microsoft puede mirarse en ese espejo para mejorar de cara al futuro.

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