La desaceleración del sector exterior

El Ejecutivo confía en el turismo para mitigar el frenazo de las exportaciones de bienes

Turistas en las Palmas de Gran Canaria.
Turistas en las Palmas de Gran Canaria.

La economía española cerró el pasado ejercicio con unas exportaciones de bienes y servicios por valor de 349.120 millones de euros, lo que supuso un 34,1% del PIB. Un nuevo máximo histórico, tanto en términos relativos como absolutos, que refleja la pujanza de las empresas españolas en el exterior desde el estallido de la crisis y que se ha visto ensombrecido por el frenazo de las ventas al exterior, que tan solo han crecido un 0,5% en el primer semestre del año.

El Ejecutivo confía en que la desaceleración de las ventas de bienes, provocada por el enfriamiento económico de nuestros grandes socios comerciales en la zona euro y la caída de pedidos de Latinoamérica y Oriente Medio por la apreciación de la moneda única, se vea compensada por el crecimiento de la venta de servicios al exterior. En 2013, el 33% de las exportaciones procedió del sector servicios (algo menos de la mitad por el turismo) y el 67% de bienes y mercancías. Una brecha que ha pasado de 50 puntos con el inicio de la crisis en 2008 a 34 en 2013 y que el Gobierno confía en que siga reduciéndose este ejercicio, lo que serviría para volver a tener superávit por cuenta corriente este ejercicio y para que la economía española cierre con capacidad de financiación frente al resto del mundo.

Todo ello pese a los malos datos del déficit corriente hasta mayo. La balanza por cuenta corriente, que mide las transacciones realizadas entre España y el resto del mundo en bienes, servicios, rentas y transferencias, registró en los cinco primeros meses un saldo negativo de 10.447 millones de euros, lo que supone multiplicar por más de tres la cifra registrada en el mismo periodo de 2013 (3.033 millones).

El superávit generado por la actividad turística casi triplicó el déficit comercial en 2013

Un análisis pormenorizado del dato muestra un comportamiento dispar entre las balanzas de bienes y servicios: el déficit de la primera se ha duplicado (de 3.375 a 7.573 millones en los cinco primeros meses de este año) mientras que el superávit de la segunda ha subido un 12% (de 12. 494 a 14. 044 millones). Fue el propio secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, el que avanzó el lunes que prevé que se produzca un ajuste del déficit corriente en la segunda mitad del año, como consecuencia de la llegada de la temporada alta, en la que se concentra una gran parte de las llegadas de visitantes internacionales, y que se cierre el ejercicio en superávit. No obstante, García-Legaz matizó que la cifra será sensiblemente inferior a la recogida en el último cuadro macroeconómico (2%), aunque confió en que finalmente sea positiva.

A la aportación del turismo hay que añadir la de los servicios no turísticos, que ya suponen casi el 60% del saldo positivo de la balanza de los servicios. Y entre ellos destacan los prestados a empresas, en especial los ligados a la consultoría, con un balance positivo de 19.600 millones, y el del transporte, con 13.150 millones. Entre ambos suman casi el saldo positivo registrado por el turismo.

En cualquier caso, la llegada de turistas y el gasto que dejen en los principales destinos sigue siendo el principal asidero al que se agarra el Ejecutivo. El Ministerio de Industria, Energía y Turismo elabora una estadística mensual que analiza la parte del déficit comercial que cubre el superávit que genera la actividad turística. El ajuste del déficit comercial y el boom del turismo propiciaron que se alcanzara un máximo histórico el pasado ejercicio, con una tasa de cobertura del 285%. En lo que va de 2014, esa cifra ha menguado por el peor saldo comercial, aunque todavía se mantiene en el 145%.

Las claves del plan de choque de García-Legaz

El secretario de Estado de Comercio avanzó el lunes que el Ejecutivo presentará el próximo mes un plan de apoyo a las exportaciones. En realidad se trata del Plan Estratégico para la Internacionalización, una hoja de ruta de dos años para el sector exterior, cuyos ejes principales ya fueron avanzados antes de verano.

Mejora del clima de negocio: Entre las medidas propuestas destaca la creación de un mecanismo de consulta al sector privado que propicie mejoras regulatorias, el impulso de un programa de movilidad para facilitar los traslados de inversores y profesiones altamente cualificados y la supresión de barreras regulatorias.

Facilitar el acceso a los mercados: propiciar una amplia apertura de terceros mercados e impulsar la firma de acuerdos comerciales de la Unión Europea con terceros países, incluyendo aquellos en fase de negociación como el de libre comercio con EE UU, Mercosur, Japón y China.

Mejorar el acceso a la financiación: potenciación de la figura del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para financiar la actividad exportadora y catalizar la llegada de capitales extranjeros.

Promoción comercial: El ICEX se convierte en la ventanilla central para que las empresas resuelvan cuestiones ligadas a la salida al exterior. Los principales objetivos son elevar la participación de las empresas en licitaciones multilaterales e incrementar el nivel tecnológico de las exportaciones.