Antonio Zaforteza, presidente de la Asociación de Instalaciones Náuticas Deportivas de Baleares

“Tras Lehman Brothers se han construido menos barcos”

Este ingeniero industrial de 38 años preside la agrupación que representa a los 27 puertos deportivos de las islas desde febrero

Antonio Zaforteza, presidente de la Asociación de Instalaciones Náuticas Deportivas de Baleares.
Antonio Zaforteza, presidente de la Asociación de Instalaciones Náuticas Deportivas de Baleares.

El nuevo presidente de la Asociación de Instalaciones Náuticas Deportivas de Baleares (Anade), Antonio Zaforteza, también consejero delegado de Ocibar, propietaria de Port Adriano e Ibiza Magan, defiende la calidad de los puertos locales y resalta la importancia de un sector, el náutico, que atrae a un tipo de turista que aporta a la economía local mucho más dinero que el promedio.

Pregunta. ¿En qué se diferencian los puertos de Baleares de los de otras zonas?
Respuesta. Lo que es especial de los puertos de Baleares es que recogen un poco todos los aspectos, como la vela, náutica deportiva, pesca, el cliente local (que utiliza el barco el fin de semana para irse a nadar o a pescar), pero también hay muchos extranjeros que usan el barco solo en verano; y el segmento de lujo, de esloras más grandes.

Las instalaciones que regentamos pagan más de 20 millones de euros en cánones al Gobierno balear”

P. ¿Cuál es su principal baza frente a otras marinas del Mediterráneo?
R. Además de la diversidad que mencionaba antes, hay que recalcar la importancia de que Baleares es puerto de destino, además de puerto de base. Es un sitio donde la gente va en verano, pero al mismo tiempo hay muchos barcos que están permanentemente en las islas. Esto hace que tengamos asociada a los puertos toda la industria de mantenimiento de embarcaciones, que es muy importante y de primer nivel y hace que se desestacionalice mucho la actividad.

P. ¿Qué aportan los puertos a la economía local?
R. Justamente desde nuestra asociación acabamos de lanzar un estudio para determinar el impacto socioeconómico de nuestras instalaciones, ya que es algo de lo que no tenemos datos, aunque sabemos que es muy importante. Lo que sí tenemos calculado es que, por ejemplo, las instalaciones que regentamos pagan más de 20 millones de euros en cánones al Gobierno balear. También sabemos que el turista náutico hace una contribución media muy por encima al que hace otro tipo de turismo.

P. ¿Por qué las grandes embarcaciones eligen amarrar aquí en vez de, por ejemplo, Marsella?
R. Al final, los barcos están donde es bonito navegar y Baleares tiene una costa magnífica. Este es el principal punto de atracción. Nuestro segundo reclamo seguramente es la calidad del servicio que reciben aquí. El otro día me comentaba un cliente que una de las ventajas que tenemos es que si se rompe una pieza original de un barco, hay muchas empresas capaces de arreglarla, que hay stock de las piezas, van al barco rápido, mientras que en otros sitios con menor volumen de embarcaciones el servicio se resiente.

Otro reclamo son los servicios que podemos prestar a la tripulación todo el año. Baleares tiene una gran industria de mantenimiento y reparación; Mallorca es una ciudad que funciona todo el año, no solo en verano, con colegios internacionales, hospitales de primer nivel, aeropuerto que conecta con todas las ciudades de Europa. Todo esto nos convierte en una excelente base para los barcos tanto en temporada alta como baja. Además, en infraestructuras Baleares está muy bien, ya que se ha invertido mucho en los últimos años y en comparación con Francia o Italia las instalaciones son muy buenas.

P. ¿La crisis ha afectado también al lujo?
R. Sin duda. Antes de Lehman Brothers parecía que el sector era inmune, pero luego sí que hubo un cambio radical y se han construido muchos menos barcos. Sin embargo, a pesar de la crisis en 15 años el sector de las grandes esloras ha pasado de ser una industria muy nicho a un sector consolidado.

P. ¿Cómo es su relación con los Gobiernos? ¿Se apoya al sector de la náutica?
R. Tanto a nivel central como local el sector náutico se está haciendo valer. Cada vez se nos escucha más y se trabaja más con nosotros. En Baleares colaboramos mucho. Se acaba de aprobar una nueva ley de puertos y ha recogido bastantes de nuestras inquietudes. Hay comunicación y eso es importante porque, por ejemplo, recientemente ha habido un cambio en las tasas de señalización marítima que implica una subida fuerte del precio del amarre por algo que nosotros tenemos que cobrar pero que no nos quedamos. Es decir, somos meros recaudadores. Pues estamos trabajando conjuntamente con el Gobierno balear para explicar al Gobierno central cómo nos afecta esta situación, dado que nos hace menos competitivos frente a otros destinos.

“Solo aquí existía el impuesto a chárteres”

P. ¿Qué retos ha tenido que afrontar el sector últimamente?
R. En la náutica deportiva más baja hemos sufrido la recesión económica, que obviamente ha afectado bastante a la capacidad de nuestros clientes de tener barcos y utilizarlos. Pero eso sobrepasa lo que podemos hacer desde los puertos. En cuanto a las esloras más grandes, hemos tenido un claro hándicap fiscal con las embarcaciones chárteres, que ha hecho que España estuviera durante varios años fuera del mercado internacional de las grandes esloras.

P. ¿En qué consistía ese impuesto que se acaba de eliminar?
R. Un barco que hiciera actividad de chárter, es decir, que se destinase al alquiler, tenía que pagar en España un impuesto de matriculación del 12%. Ese impuesto no existe en ningún otro país vecino competidor, como Francia, Italia o Grecia, lo que hacía que los barcos de grandes esloras no vinieran a Baleares a hacer chárteres ya que el coste era inasumible comparado con nuestra competencia. Esto lo hemos ido explicando a las autoridades tanto desde Anade como desde la Asociación Española de Grandes Yates (AEGY), y recientemente se ha hecho una modificación del impuesto de manera que nos empezamos a equiparar con otros países. Ahora ya solo queda competir. Hasta ahora, si cogías los catálogos de grandes empresas de alquiler de barcos, como por ejemplo Burgess, Camper & Nicholsons o Fraser Yachts, que te proponen dónde ir con las embarcaciones, te encontrabas con que en algunos de ellos España ni salía, y era por la cuestión fiscal, ya que a los barcos les salía demasiado caro operar en nuestras aguas.