Señala que las grandes entidades deben cambiar su modelo de negocio

Oliver Wyman alerta de 750.000 millones de activos improductivos en la banca mundial

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE

Oliver Wyman considera que la banca global tiene alrededor de un billón de dólares (unos 750.000 millones de euros) en activos dedicados a áreas improductivas. Apunta al ‘trading’ en renta fija, al crédito a corto plazo para empresas y a las estructuras para productos no cotizados (OTC).

La consultora que está coordinando el examen de la banca europea para el Banco Central Europeo (BCE), Oliver Wyman, considera que queda mucho por hacer en el sector; no solo en el europeo, sino en general. En un informe sobre banca de inversión elaborado junto con Morgan Stanley, advierte que las grandes entidades financieras tienen alrededor del 8% de sus activos, equivalentes a en torno a un billón de dólares (unos 750.000 millones de euros), dedicados a “negocios pobremente dirigidos y que deberían ser reubicados”.

La banca de todo el planeta ha reducido su capacidad en un 20% en los últimos cinco años. Ni que decir tiene que el desapalancamiento ha sido muy duro para el sistema financiero, especialmente el nacional. En España, el crédito ha caído desde de los 1,9 billones de euros correspondientes a los máximos de entre 2007 y 2008, hasta los 1,4 billones del pasado mayo, según las últimas estadísticas del Banco de España.

La tercera edición de los acuerdos de Basilea para regular el sistema financiero de todo el planeta, conocidos como Basilea III, ha tenido mucho que ver en el proceso de reducción de créditos y aumento de los fondos propios. Aunque las nuevas normas no serán completamente aplicables hasta enero de 2019, el mercado ya exige una ratio de capital del 10%, como si la legislación estuviera vigente al 100%.

La ratio de solvencia del sector ha subido no solo por el aumento de los fondos propios –a través de ampliaciones de capital, como las ejecutadas el año pasado por Popular, Sabadell y en junio por Liberbank–, sino por la reducción del denominador con el que se halla el indicador. Es decir, los activos ponderados por riesgo, en los que los préstamos son cruciales.

La depuración está hecha en parte, pero de acuerdo a Oliver Wyman todavía queda mucho por delante. Las áreas de compraventa en renta fija –por ejemplo, la adquisición de deuda soberana para potenciar los ingresos–, de crédito a corto plazo para empresas y las estructuras para activos no cotizados en mercados regulados (OTC o banca en la sombra) están sobredimensionadas, según el estudio. Los recursos sobrantes deben destinarse a potenciar el negocio de emisiones – 18 compañías españolas han debutado en el mercado de deuda en el último año y medio con la venta de más de 9.000 millones de euros– y a dar crédito a medianas y pequeñas empresas.

El crédito indiscriminado a las grandes empresas dejará de tener sentido. “Hasta ahora se les ofrecían préstamos a precios atractivos, a cambio de proporcionarles otros servicios. Esto está dejando de tener sentido;hay que ser más selectivo”, explica un directivo del sector financiero. Esto está provocando, y continuará haciéndolo en el futuro, la salida de áreas en las que las entidades no son especialistas. Tendrán que replegarse de los países no estratégicos, como está haciendo Barclays con España. Los grandes bancos globales tienen menos sentido ahora que emergen especialistas locales. La buena noticia para Santander y BBVA es que en Latinoamérica tienen el terreno abonado para seguir creciendo. Eso sí, al mismo tiempo deberán ir retirándose de áreas geográficas en las que no disponen de la ventaja de conocer el mercado en profundidad. De hecho, una vez pasado lo más duro de la crisis, los dos grandes bancos españoles han vuelto a poner el foco en España, prioridad para el crecimiento futuro. Prueba de ello es la reciente adjudicación de Catalunya Banc a BBVA.

La colaboración con fondos que ofrecen financiación directa –como Toro Finance, Tatonic o Apollo, entre otros que operan en España– es otra fórmula que deben explorar las entidades;estas no aportarían efectivo, sino su capacidad de análisis. El premio para los bancos que sepan reorganizar sus negocios será de entre uno y tres puntos porcentuales de ROE (rentabilidad respecto a los fondos propios) entre los próximos 12 y 24 meses, augura Oliver Wyman.

El desafío de la rentabilidad

La mejora de la rentabilidad de su negocio es el gran desafío que tiene por delante la banca internacional. De ahí la advertencia de Oliver Wyman en el sentido de que la banca debe centrarse en los negocios que mejor conoce y sacar más brillo de los activos que ahora ya son rentables, prescindiendo de los improductivos.

Pero el sector también es consciente de que las rentabilidades previas al estallido de la crisis ya no volverán, en gran medida a causa de unos mayores requerimientos regulatorios con los que evitar que las entidades financieras vuelvan a caer en la tentación, y el error, de no vigilar sus riesgos. De hecho, la banca mundial aún tiene pendiente la aplicación de la nueva normativa Basilea III, que debe estar plenamente operativa en 2019 y es más exigente que la anterior.

La banca española, antaño una de las más rentables de Europa, asume ya que los tiempos de ROE (rentabilidad sobre recursos propios) de dos dígitos no volverán. Ni siquiera una vez encajado el gran esfuerzo en provisiones. A marzo pasado el ROE consolidado de los bancos españoles era del 5,38%, frente al 7,80% de hace un año.