Editorial

Unos resultados al ritmo de la recuperación

Los resultados de las grandes empresas cotizadas generados en los seis primeros meses de este año son notablemente mejores que los del primer semestre del año pasado y ofrecen pistas explícitas de que los venideros serán significativamente mejores todavía. Pero un análisis del comportamiento de los inversores tras conocer las cuentas de las empresas revela menos optimismo del que parecen transmitir los números. Seguramente la desgraciada coincidencia del enésimo default de la República Argentina o la rocambolesca crisis del banco familiar portugués Espírito Santo han condicionado el comportamiento de las cotizaciones; pero ambos acontecimientos más parecen útiles excusas para vender tras el sostenido rally de las Bolsas en los 24 últimos meses que deterioro real de las expectativas de las empresas. En las próximas semanas despejaremos tales dudas, pero es una evidencia que en algunos casos muy concretos el mercado esperaba más de las cuentas semestrales, puesto que ha habido castigos sonados en corporaciones con mejoras apreciables en sus números. Es el caso de Grifols o ArcelorMittal, en los que unos buenos datos decepcionaron las expectativas.

Analizar las cuentas de las empresas del Ibex impone una advertencia sobre la localización de sus negocios, que en más de la mitad se desarrolla fuera de España, y con una participación muy importante en áreas monetarias ajenas al euro con el consiguiente efecto de las oscilaciones de las divisas. Por tanto, la situación de la economía española, cuya recuperación ha echado raíz en los dos últimos trimestres, tiene una incidencia relativa sobre los números de las empresas; pero esa era precisamente la parte de los balances que restaba, y ahora lo hace con mucha menos intensidad, o incluso ha empezado a sumar.

Si la recuperación “ha venido para quedarse y es firme e intensa”, como ha recordado el presidente del Gobierno en su balance de los últimos 12 meses, debería filtrarse también en los negocios, en la demanda de los agentes económicos y en las cuentas de resultados de las empresas. Hasta ahora las ventas se han mantenido estables, aunque las pistas ofrecidas por las grandes corporaciones industriales apuntan también a una evolución que ha ido de menos a más en el semestre y que tendrá un comportamiento mucho mejor a fin de año.

En los seis primeros meses las cotizadas del Ibex han ganado cerca de 15.000 millones de euros, un 10% más, unas cifras ciertamente modestas, pero muy sólidas si tenemos en cuenta que han estado aún condicionadas por provisión en el caso de la banca y fuerte saneamiento y reducción de deuda en muchas de las empresas industriales y de servicios que habían retrasado en exceso el ajuste de sus balances. De hecho, ahora ya solo dos empresas del selectivo tendrían pérdidas (FCC y ArcelorMittal), pero con cantidades ya muy limitadas y con el saneamiento concluido, y 20 compañías han mejorado sus beneficios. Estaríamos hablando, en términos agregados, del kilómetro cero de los resultados, si bien el comportamiento del proceso de saneamiento ha sido muy asimétrico, en función de en qué momento golpeó la crisis cada corporación y con qué celeridad sus gestores tomaron las decisiones.

Con un comportamiento coherente con la economía, cuyo desempeño macroeconómico revisará al alza el Gobierno en septiembre seguramente hasta el 1,5%, las empresas esperan también una fuerte mejora de sus ventas, en la que la aportación de España será clave, y tendrá su correlato en la última línea de la cuenta, dado que los procesos de saneamiento están finiquitados. Además, el efecto de las divisas, que ha sido especialmente perjudicial para las empresas que operan fuera de España y de la zona euro, tenderá a corregirse. De confirmarse tales augurios (los analistas esperan un avance del resultado del 50% sobre el cosechado en 2013), los inversores devolverán a las cotizaciones los recortes de la última semana, y acumularán otros adicionales. El mejor catalizador de la Bolsa ha sido siempre el crecimiento, y ahora es, tal como el propio Rajoy recordaba el viernes, “sólido, intenso y más sano, pues carece de inflación y tiene competitividad creciente”.