Lo más recomendable es que lleve dos, una de crédito y otra de débito

Cómo usar la tarjeta de crédito al viajar

Consejos de Visa para sacarle el máximo partido posible al dinero de plástico durante sus vacaciones en el exterior

Cómo usar la tarjeta de crédito al viajar

Parecería que en una época en la que se puede comprar casi cualquier artículo por internet, el dilema plástico o efectivo, que a menudo asalta al viajero al momento de hacer las maletas, debería de estar superado.

Pero la casuística en esta materia es muy amplia y no vale la pena confiarse demasiado. Hay países como Alemania, Austria y Holanda donde muchos comercios no aceptan pagos con tarjetas de crédito (únicamente cash y tarjetas de débito), mientras que en otros, como Estados Unidos, uno no es nadie si no lleva una.

Es cierto, como argumenta Visa, que la tarjeta permite ir más ligero y seguro, así como llevar un mejor control de los gastos. Además, es un medio de pago cada vez más extendido. Las tarjetas de Visa, por ejemplo, se aceptan en millones de establecimientos en más de 200 países, y los sistemas de detección de fraude de los bancos registran cualquier actividad sospechosa y lo notifican de inmediato.

La transparencia es otra ventaja, ya que con las tarjetas es posible llevar un registro de los gastos a través de la banca online y ver con claridad cualquier comisión que nos sea cobrada en el extranjero, así como los costes de cambiar moneda en oficinas de cambio, por ejemplo.

Evite llevar en el mismo sitio el plástico y el dinero en efectivo

Por contra, uno siempre corre el riesgo de que la banda magnética se dañe (puede ocurrir al pasar por el detector de metales del aeropuerto, por ejemplo), que el datáfono del establecimiento se quede sin línea o que en determinados lugares solo se admita pago en efectivo.

Así que si estas vacaciones tiene pensado viajar por el extranjero, independientemente del destino (no se confíe si es un país desarrollado, pero tampoco subestime a los que están en vías de desarrollo), lo más aconsejable es que cargue ambos medios consigo, tanto billetes como tarjetas y, de ser posible, dos, una de crédito y otra de débito, de preferencia asociadas a una red global como Visa, Mastercard o American Express.

"Los viajeros precavidos que utilizan tarjetas como medio de pago en sus viajes suelen llevar más de una para tener más de una opción para realizar sus compras", dice Bertrand Sava, director general para el sur de Europa de Visa Europe.

Algunos datos sobre el uso de tarjetas Visa en Europa muestran que este método de pago es cada vez más utilizado por los europeos durante sus desplazamientos. En 2013, los pagos mediante TPV –terminales de punto de venta (datáfonos)– se incrementaron un 11,4%, hasta superar los 700 millones de operaciones.

En total, los poseedores de una tarjeta Visa en Europa la utilizaron para comprar y sacar dinero casi 900 millones de veces durante sus viajes el año pasado, cifra que cuatro años antes, en 2009, se situaba en 550 millones.

"Esto demuestra que los titulares confían en las tarjetas cuando viajan cada vez más, por su seguridad, aceptación y comodidad", señala Sava.

Si se tiene en cuenta la cantidad de transacciones, ya sean compras o retiradas de efectivo, los seis países donde más se utilizaron tarjetas Visa entre septiembre de 2012 y septiembre de 2013 fueron España, Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Suecia e Italia.

Aprovechando la temporada de vacaciones, Visa ha preparado una guía de uso para el turista que reproducimos a continuación.

ANTES DE SALIR DEL PAÍS
• Asegúrese de que tiene suficientes fondos en su cuenta y que está al corriente de pago con su tarjeta.
• Compruebe con su entidad financiera si su tarjeta tiene fijado un gasto máximo diario o restricciones de uso en el extranjero.
Fotocopie su tarjeta y el pasaporte y guarde las copias en un lugar seguro, separadas de los documentos originales.
• Anote los números de teléfono de los centros de atención al cliente de las entidades emisoras de las tarjetas y guárdelas a buen recaudo. Por lo general, vienen inscritos en una pegatina en la misma tarjeta.
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EN EL LUGAR DE DESTINO
• Evite, en la medida de lo posible, llevar en el mismo sitio el dinero en efectivo y las tarjetas. En caso de pérdida, no lo perderá todo.
• Cuando vaya a pagar con tarjeta, compruebe la información y la cantidad que aparece en el tique antes de firmar o introducir su pin (número de identificación personal).
• Utilice las cajas fuertes de los hoteles para guardar dinero en efectivo.
• Guarde una copia de todos los recibos y compárelos con el extracto correspondiente.
• Asegúrese de que nadie le está vigilando cuando saque dinero de un cajero automático.
• Si le han robado o ha perdido la tarjeta, llame inmediatamente a su banco o, en el caso de Visa, al servicio global de asistencia al cliente. Puede que le pidan su número de tarjeta para cancelarla y emitir una nueva, así que asegúrese de llevar estos datos apuntados en un lugar seguro, separado de donde guarda la tarjeta.

AL REGRESAR A CASA
• Revise los movimientos de cuenta cuando vuelva a casa. Repase con cuidado los extractos de sus tarjetas y contacte inmediatamente con su banco si detecta algún cargo incorrecto o sospechoso.

Más datos

Pago con tarjeta Visa a través del móvil.
Pago con tarjeta Visa a través del móvil.

El sector en el que más crece el gasto in situ con tarjetas Visa en Europa es el de supermercados: un 26% en 2013. Otras áreas importantes son también entretenimiento, compras, hostelería y los gastos relacionados con viajes.

De enero a septiembre de 2013, el mayor incremento del uso de tarjetas Visa en Europa (siempre en transacciones in situ) se registró en las siguientes áreas: usuarios de Reino Unido en España (12%) y Francia (11%); de Francia en Italia (11%); de Alemania en Estados Unidos (10%); de Francia en España (10%), y de Noruega en Suecia (10%).

Los viajeros españoles gastaron más con sus tarjetas Visa en Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Italia y Alemania.

Por último, las transacciones en Europa procedentes de usuarios de tarjetas del resto del mundo aumentaron un 115% entre 2009 y 2013, sobre todo en Reino Unido, Francia, Italia y España.