Philip Morris presenta recomendaciones contra el comercio ilícito

Ocho propuestas para reducir el contrabando de tabaco en España

La tabacalera norteamericana cifra el impacto en un 8,6% del mercado

Imagen de la aplicación 'Codentify' lanzada por Philip Morris
Imagen de la aplicación 'Codentify' lanzada por Philip Morris

Parecen de otro tiempo aquellos narcotraficantes de las costas gallegas que se hicieron famosos en los años 80 y 90 gracias al contrabando de tabaco, antes de pasarse a otras sustancias. Pero la crisis ha traído consigo un renacer de este mercado ilícito, lo que ha levantado las alarmas de las empresas del sector.

La última en mover ficha en el intento de reducir el impacto en el mercado nacional del negocio fraudulento ha sido Philip Morris, comercializadora de marcas como Malboro o Chesterfield.

La compañía norteamericana ha realizado un estudio junto a EY Abogados, para detallar los problemas que supone para el sector el aumento del mercado ilegal.

El estudio cifra la incidencia del contrabando en el mercado nacional en el 8,64% en 2013 mientras que en 2010 apenas pasaba del 2%. Se señala, entre otras causas, al fuerte incremento de impuestos al tabaco que hubo en España entre 2010 y 2011. Considera que el hecho de que el 80% del precio de la cajetilla sean impuestos, incentiva que crezcan mafias que surtan tabaco a menor precio. Además, lamenta la falta de control sanitario y tributario del tabaco ilegal.

Con el objetivo de intentar paliar el fuerte impacto que tiene la venta y distribución ilícita de tabaco, EY Abogados ha redactado un paquete de ocho propuestas para reducirlo.

La primera de estas medidas busca crear un plan integral de la lucha frente al contrabando con una dotación presupuestaria.

Este plan integral debería acompañarse, según el documento, por una serie de campañas de concienciación social. En el estudio se lamenta que hay un “desconocimiento” frente a los perjuicios del contrabando.

En el tercer punto de la lista, el documento pide atenuar las normas de etiquetado. El estudio defiende que “puede existir correlación” entre la pérdida de identificación de los productos y la incidencia del comercio ilícito del tabaco. Este no solo se centra en la legislación sobre las marcas. El cuarto consejo alude a un mayor control sobre los mayoristas y los minoristas. Critica que hay una reducción de requisitos para los distribuidores, lo que provocaría el aumento del contrabando.

En cuanto a los minoristas, defienden el monopolio vigente y denuncian las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia que pide liberalizar el sector.

Quizá uno de los momentos de mayor comercio ilícito sea en citas tan veraniegas como fiestas populares o ferias. El estudio plantea, en su quinta recomendación, que mejorar la distribución legal en estos lugares facilitaría el control del mercado negro.

El documento pide, en sexto lugar, mejorar la colaboración entre las Administraciones y los fabricantes y generar sistemas de trazabilidad. En cuanto a lo primero, propone la creación de una mesa sectorial de la lucha contra el comercio ilícito en la que pudieran estar representados los afectados.

Respecto a la trazabilidad, solicitan que las marcas de venta ilícita cumplan las mismas reglas de seguimiento que las legales, siguiendo en todo momento con las recomendaciones de la OMS.

La séptima recomendación se centra en las instituciones aduaneras y fronterizas. Solicitan controlar a aquellas personas que pasen de forma continuada por la frontera de España con otros lugares como Gibraltar o Andorra, que tienen menor tributación. Por otro lado, recomiendan limitar las franquicias que, en aeropuertos, venden tabaco sin el consecuenta abono de impuestos.

En el último punto del documento, el octavo, se solicita un endurecimiento en las condenas por estos delitos, bajando el umbral de los 15.000 euros actuales a los 6.010 euros, que era el baremo anterior a la última modificación. Además piden que unas multas que vayan desde el 300% del valor del producto hasta el 600% en los casos más graves.

Con el conjunto de estas medidas, se reduciría, según Philip Morris, la lacra del contrabando en España.

El grupo se moviliza contra el mercado ilegal

El contrabando, además de provocar problemas de controles sanitarios y tributarios, causa fuertes pérdidas a las compañías tabacaleras. Este aumento sin freno en los años que dura la crisis han provocado que se creen campañas de concienciación por parte de estas empresas.

Una de las pioneras en esta inicitaiva es precisamente Philip Morris que intenta sumar esfuerzos en la lucha frente al contrabando. Todas las compañías participan en el acuerdo OLAF (Oficina Europea contra el Fraude). De ahí surgió Codentify, una herramienta que permitirá hacer un seguimiento de las cajetillas, además de controlar los impuestos. Philip Morris, junto con otras tres grandes compañías creó DCTA para ofrecer esta tecnología a los distintos gobiernos afectados. Por otro lado, esta herramienta también sirve a los clientes quienes pueden controlar el origen y destino de la mercancía. Según estima Philip Morris, pronto estará preparado a nivel de cajetilla.

La compañía cuenta, además, con un departamento exclusivamente dedicado a la lucha contra este mercado ilegal. Esta sección cuenta con representación en los principales mercados del mundo que elaboran estrategias y controles.

La tacabacalera norteamericana busca cooperar con los cuerpos de seguridad, a traves de campañas contra el comercio ilícito. Además de facilitar información para identificar nuevos modus operandi, flujos de circulación o nuevos lugares de venta.

En cuanto a las campañas de concienciación, Philip Morris se ha centrado en Andalucía, que es, según se desprende de diversos informes, la región más afectada por la lacra del contrabando.