Cayó un 0,4%

La nuclear supera el susto de Fukushima

La producción mundial de energía atómica se recuperó en 2013

La energía nuclear se recupera de la histórica caída que registró la industria del átomo tras el accidente de la central japonesa de Fukushima, en marzo de 2011. El año pasado, el consumo mundial de energía atómica desendió un 0,4%, nada que ver con la caída histórica del 6,9% de 2012, el nivel más bajo desde 1998, según datos del informe BP Statistical Review 2014, que la compañía petrolera realiza cada año.

En 2013, las más de 400 plantas repartidas por todo el mundo produjeron el equivalente de 563,2 millones de toneladas de petróleo, respecto a las 560 de 2012. El grueso de la caída ese año correspondió a la desconexión de la mayoría de centrales japonesas a raíz del accidente. El país asiático fue la principal razón del retroceso de la industria atómica mundial, cuya aportación cayó un 89%. En 2013, sin embargo, Japón redujo su descenso en el consumo de energía nuclear un 18,6%, una muestra de que los pésimos resultados de la industria mundial fue algo coyuntural. De hecho, hasta 71 reactores estarían en construcción en todo el mundo, según datos del informe Resultados y perspectivas nucleares para el año 2014 del Foro Nuclear, la patronal de la industria en España.

Europa ha seguido la misma senda de recuperación del sector. El consumo de energía nuclear cayó un 0,4% en la Unión Europea, una leve mejora respecto al descenso del 2,9% de 2012. Francia y Alemania mostraron en Europa un notorio contraste respecto a las pasiones que suele despertar la energía atómica.

En Alemania, la producción de electricidad de origen nuclear representó el 15,45%, tres años después de que el Gobierno de la canciller Angela Merkel decidiera dar un golpe de timón a su política energética y adelantara el apagón nuclear al año 2022.

La coalición de Gobierno del país dio en 2011 marcha atrás a la ley que preveía prolongar 14 años la vida útil de las centrales en funcionamiento y el retraso hasta el año 2036 de la clausura de la última planta en activo. Sin embargo, Francia, el segundo país con más reactores nucleares del mundo (58) después de Estados Unidos (100), sorprendió el mes pasado al anunciar en su ley de transición energética el mantenimiento de su potente industria. "Debemos asumir la elección que hicimos. La energía nuclear supone 200.000 empleos, apagar una central no es solo apretar un botón", zanjó la ministra socialista de Medio Ambiente, Ségolène Royal, en la presentación de la medida.

El punto más llamativo respecto a la nuclear lo puso Bulgaria. El país dedicó el año pasado el primer referéndum en su historia poscomunista al futuro de la industria atómica, aunque el resultado quedara en nada. A la pregunta: "¿Bulgaria debe desarrollar su energía nuclear con la construcción de una nueva central?" únicamente respondió el 20% de los votantes, lejos del 60% mínimo de participación necesario para dar salida a la consulta popular. La cuestión se refería a la construcción de la segunda planta del país en la isla de Belene, cuyos trabajos se paralizaron en marzo de 2012.