La empresa desarrolla su propia maquinaria y es líder en productos de temporada

Tradición chocolatera en la tierra del cava

Simón Coll lleva más de 170 años produciendo chocolate en Sant Sadurní, la capital del vino espumoso. La marca es una de las pocas que abarca todo el proceso productivo, desde el tueste del cacao hasta el acabado final

La marca Amatllé, que Simón Coll compró en 1973, se ha caracterizado siempre por la exquisitez visual de sus envoltorios y cajas.
La marca Amatllé, que Simón Coll compró en 1973, se ha caracterizado siempre por la exquisitez visual de sus envoltorios y cajas.

Antes del cava fue el chocolate.

Sant Sadurní d’Anoia, un municipio del Alto Penedés situado a mitad de camino entre Barcelona y Tarragona, es la capital del vino espumoso español. Ahí están las bodegas de Codorníu y Freixenet.

Pero 32 años antes de que en esta localidad se elaborase la primera botella, en 1840, el hijo de una familia de viticultores descubrió el cacao.

Simón Mestres era el segundo hijo y, como tal, no podía heredar el negocio familiar, ya que la tradición reservaba ese derecho al primogénito. Era la forma que las familias catalanas tenían de evitar la división de la tierra.

La empresa invierte unos 250.000 euros al año en innovación

Simón debió independizarse y montar su propia empresa: una tienda de ultramarinos donde es muy probable que surgiera su interés por el chocolate, ya que poco tiempo después abrió un obrador donde empezó a prepararlo a pedido. Fue el inicio de una nueva tradición familiar que lleva ya más de 170 años.

En 1880, su hijo Miquel continuó con la actividad de manera artesanal, pero creó la tableta, la marca Simón y el envoltorio distintivo de la casa, con el dibujo del galeón que trae el cacao de América, diseño que se ha mantenido ininterrumpidamente hasta hoy. Miquel no tuvo descendencia y dejó la chocolatería a su sobrino Francesc Coll, bisabuelo de los actuales directivos.

“La industrialización llegó con mi abuelo Miquel Coll, que a finales de los sesenta construyó la primera fábrica en el mismo Sant Sadurní”, destaca María Coll, directora comercial y de marketing.

La marca se caracteriza por su amplia gama de formatos: tabletas de diferentes variedades y porcentajes de cacao, chocolate en polvo, para preparar en taza, bombones, chocolatinas en forma de paraguas, monedas, botellas de cava, puros...

1.300 toneladas al año

La empresa importa el cacao de Ghana y Ecuador.
La empresa importa el cacao de Ghana y Ecuador.

Simón Coll produce 1.300 toneladas de chocolate al año, de las que unas 800 se elaboran con cacao importado de Ghana y Ecuador, aunque principalmente del país africano.

“Preferimos el grano de Ghana por su buena relación calidad-precio. Se trata de un cacao de la variedad forastero, muy bien fermentado y tratado”, comenta María Coll.

El de Ecuador es fino de aroma y tiene unas notas muy parecidas al de la variedad criollo.

Sin embargo, es especialmente fuerte en chocolates de Navidad y Pascua (huevos, figuritas y turrones), una estrategia que Xavier, padre de María, comenzó a aplicar en 1975 para diferenciarse de la competencia y que le ha servido para liderar ese nicho de mercado (con una cuota del 70% de las referencias en supermercados, según sus propios cálculos) y expandirse a nivel nacional.

Ese acento en la variedad de productos que van cambiando de acuerdo a la temporada ha obligado a la compañía a invertir en el diseño y construcción de su propia maquinaria, ya que las que existen en el mercado están pensadas para grandes cantidades de un mismo producto.

“Nosotros hacemos series más cortas, por lo que necesitamos líneas muy flexibles que nos permitan ir cambiando de producto a lo largo del año”, explica María.

La empresa es también una de las pocas del sector que abarca todo el proceso productivo, desde la selección del grano, que importa de Ghana y Ecuador, hasta el modelado del chocolate para darle la forma deseada.

“La práctica habitual en la industria es comprar la cobertura hecha. Nosotros, no. Tostamos las habas de cacao y elaboramos nuestra propia pasta de chocolate, lo que nos permite obtener diferentes aromas y sabores”, precisa.

La compañía invierte unos 250.000 euros al año en I+D+i, principalmente en el desarrollo de nuevas formulaciones. La mayor parte de estas recetas se prueban a pequeña escala en la planta piloto que forma parte del Espai Xocolata, el centro de visitas que la empresa inauguró hace dos años para dar a conocer el proceso de elaboración de sus chocolates.

El espacio está ubicado dentro de la misma fábrica, en el centro de Sant Sadurní, y además de la planta piloto, comprende un obrador artesanal, una instalación museográfica y una tienda, en la que, por supuesto, además de chocolates, se vende cava.

Ajenos a la crisis gracias a la exportación y Amatller

María Coll, directora comercial de la marca.
María Coll, directora comercial de la marca.

La caída del consumo en España no ha afectado las ventas de Simón Coll, que en 2013 crecieron un 9% desde los 11,9 millones hasta los 12,9 millones de euros. María Coll atribuye este resultado al aumento de sus exportaciones, que el año pasado alcanzaron los 2,1 millones, un 23% más que en 2012.

“A nivel nacional hemos crecido más moderadamente gracias a nuestra especialización en chocolates de temporada, en los que somos líderes, y tenemos menos presión de los competidores”, afirma.

Un segundo factor que ha ayudado a mantener las ventas en España ha sido el crecimiento de Amatller, su marca premium, que relanzaron en 2007 y que distribuyen a nivel nacional en tiendas de delicatessen.

Datos básicos

El museo de la empresa recibe 30.000 visitas al año. El centro permanecerá abierto en agosto.
El museo de la empresa recibe 30.000 visitas al año. El centro permanecerá abierto en agosto.

Mercados
La chocolatería, que cuenta con 50 empleados, comenzó a exportar hace 15 años. Empezó en la UE, donde sus principales mercados son Reino Unido, Alemania, Austria e Italia, pero en los últimos cinco años ha ampliado sus envíos a países fuera de la Unión: Emiratos Árabes y Arabia Saudí (2007) China y Australia (2009), Rusia (2011) y Japón (2013). En América Latina han empezado a exportar a Chile, al que pronto se sumará Perú, y el año que viene prevén entrar en Estados Unidos.

Marcas
Además de Simón Coll, la marca original de la casa, la empresa trabaja con Amatller, que compró en 1973. Esta última, fundada en 1797 por la familia Amatller en el barrio del Born, en Barcelona, en los albores de la Revolución Francesa, es la marca de chocolates más antigua de Europa y un referente del arte publicitario por el alto nivel estético de sus envoltorios y anuncios, que reflejaban los hábitos de consumo de la sociedad española de la época.