Las familias reducen el efectivo y aumentan los depósitos y los seguros

El tirón bursátil y la reducción de la deuda elevan la riqueza de los hogares

Las aportaciones a planes de pensiones permanecen estancadas

La deuda a largo plazo se modera al nivel más bajo desde 2006

Vista de la fachada del Banco de España.
Vista de la fachada del Banco de España. EFE

Un análisis del balance financiero de las familias en términos agregados parece arrojar la conclusión de que para los hogares españoles, la crisis ya ha concluido, puesto que a finales del primer trimestre de este año acumulaban una riqueza financiera (activos menos pasivos) de 1,072 billones de euros, un 26,19% más que en idéntico periodo del año anterior y una cifra que supone retornar a los niveles de mediados de los años 2000, cuando nada hacía presagiar la hecatombre posterior.

Sin embargo, esto no excluye que la economía española siga teniendo un grave problema de desempleo y haya un número nada desdeñable de familias en riesgo de exclusión social. Lo que ocurre es que las cifras en términos agregados no permiten hacer esas salvedades.

En cualquier caso, el aumento de la riqueza financiera ha sido posible gracias a una doble circunstancia: el avance (en cantidad) y la mejora de la revalorización (en calidad) de los activos (acciones de empresas, depósitos y efectivo, fundamentalmente) y la reducción del endeudamiento, el pasivo del balance. Ese círculo virtuoso, como le gusta recordar al Gobierno, es el que ha permitido que, según las cifras publicadas hoy por el Banco de España, la riqueza financiera neta de las familias alcanzara a 31 de marzo pasado los 1,072 billones de euros, valor similar al de 2006.

Esta situación financiera de los hogares pone de manifiesto cómo éstos han aprovechado los años de crisis para reducir su excesivo endeudamiento y compensar con ello el retroceso de sus activos. En este sentido, el total del pasivo se situó en el primer trimestre de 2014 en 835.833 millones, lo que supone un 5,7% menos que a comienzos de 2013 y representa la cifra más baja desde 2006.

La gran mayoría de ese pasivo está constituido por préstamos, cuyo importe global ascendía en esa fecha a 777.787 millones, un 5,41% menos respecto al primer trimestre de 2013. El 96,4% de ese volumen de endeudamiento corresponde a créditos a largo plazo (más de cinco años), donde los expertos recuerdan que se concentra buena parte de la deuda hipotecaria fruto de los excesos cometidos en el último boom inmobiliario.

Su saldo vivo actual es de 749.937 millones, el más bajo desde 2006, y representa una disminución del 5,25% anual. El resto de los préstamos tiene un vencimiento a corto plazo y sumó un total de 27.850 millones, lo que representa un 9,67% menos respecto al saldo vivo registrado doce meses antes. Este desplome de los llamados créditos al consumo dan idea de lo débil que continúa estando la demanda por la incertidumbre económica y, también, por el cierre del grifo de la financiación.

Eso en cuanto al pasivo. El activo total (antes de descontar las deudas) alcanzó en marzo los 1,908 billones, un 9,8% más que el año anterior. Del total de esa riqueza bruta de las familias, el 45,7% corresponde a efectivo y depósitos, 874.127 millones, cifra que también es un leve 0,8% superior a la contabilizada un año antes.

En acciones y participaciones, las familias españolas atesoran 668.292 millones, lo que supone un 38,7% más que en idéntico periodo de 2013. Un alza que viene explicada por el tirón de las acciones cotizadas, que se dispararon un 63% ante la mejora bursátil (más de un 20% en 2013 y un 2,8% adicional hasta marzo) y un avance del 48% en las acciones de empresas no cotizadas.

Las aportaciones a planes de pensiones, estancadas

Las reservas técnicas de seguro son la tercera partida en importancia de los activos de los hogares, por detrás de efectivo y depósitos y acciones y otras participaciones. Hasta marzo pasado, los hogares atesoraban en esta clase de productos financieros un total de 305.027 millones de euros, un 5,31% más que en idéntico periodo del año anterior. Dentro de este apartado se concentran las aportaciones a seguros de vida y planes de pensiones, entre otros.

Mientras en el caso de los seguros de vida en el primer trimestre de este año se contabilizó una notable mejora del 8,2% en esta clase de productos, superando por primera vez en la historia los 200.000 millones; en el caso de los fondos de pensiones, la cuantía que tienen las familias en este activo de ahorro de cara a la jubilación permanece bastante estable a lo largo del tiempo (oscila en el entorno de los 80.000 millones) y en el primer trimestre del año apenas aumentó un 0,1% en doce meses, después de contabilizar un total de 82.255 millones.

Todo parece indicar que el tratamiento o las condiciones bajo las que se rigen uno y otro producto explicarían la mayor preferencia de los seguros frente a los planes privados de pensiones. Y es que los primeros se pueden rescatar con mayor facilidad que los segundos y cuentan con rentabilidades en ocasiones mucho más atractivas. Además, la reforma fiscal que aprobará el Gobierno en los próximos días modifica el régimen tributario de los planes de jubilación. Así, los partícipes de dichos no podrán hacer aportaciones anuales de más de 8.000 euros, frente a los 10.000 euros que podían sumar hasta ahora y los 12.500 que estaban autorizados si eran mayores de 50 años. El Ejecutivo ha justificado este cambio normativo en el hecho de que las aportaciones medias registradas se han venido situando históricamente muy por debajo de esos 10.000 euros al año.