Editorial

Un turismo con reglas claras de juego

El manifiesto publicado ayer por la industria hotelera constituye una declaración de guerra formal contra la creciente presión que sufre el sector por causa de los arrendamientos turísticos irregulares. Aunque se trata de una vieja actividad de economía sumergida, el desarrollo de las plataformas digitales de intermediación ha convertido esta iniciativa –tradicionalmente marginal– en un modelo de negocio capaz de mover grandes sumas y de competir con ferocidad con el sector turístico. Las nueve patronales que han suscrito el manifiesto denuncian que la oferta irregular turística en España supera ya con creces la reglada, al tiempo que critican la “pasividad” de las Administraciones a la hora de regularizar la actividad. Los hoteleros dejan claro que no pretenden impedir el alquiler de viviendas particulares, pero sí exigir que todos los actores “jueguen con las mismas reglas”.

La denuncia de la industria hotelera española tiene un fundamento objetivo cuantificable. Las estimaciones más recientes del INE confirman que en nuestro país se ofertan dos millones de camas turísticas irregulares, una cifra que supera ampliamente los 1,4 millones de plazas oficiales. Este crecimiento se debe fundamentalmente a la irrupción en el mercado de plataformas de internet que operan en el marco de la denominada economía colaborativa, esto es, que ponen en contacto directo oferta y demanda. Se trata de un esquema que en los últimos años ha ido evolucionando hasta constituir un negocio boyante, que incluye el cobro de comisiones a arrendadores y a arrendatarios.

La denuncia de las patronales hoteleras constituye un ejercicio de defensa perfectamente legítima frente a una actividad no regulada y que juega, por tanto, con clara ventaja en el mercado. Una modalidad de intercambio comercial cuya irregularidad no solo perjudica a la industria turística, sino que escapa al control de las arcas del Estado. La legislación española atribuye a las comunidades autónomas la facultad de legislar sobre este tipo de arrendamientos y, en ese marco, Cataluña se ha convertido recientemente en la primera Administración europea en sancionar a una empresa en este ámbito, el portal Airbnb.

No hay duda de que el enorme atractivo turístico que ofrece España constituye un marco muy sugestivo para desarrollar el mercado de arrendamiento inmobiliario, como demuestra, por ejemplo, el acuerdo suscrito hace unos días por Sareb con el grupo turístico Pierre & Vacances en torno a la cesión en régimen de alquiler de cuatro complejos en Alicante, Tarragona y Mallorca. Precisamente por ello, resulta urgente regular con la necesaria seguridad jurídica y transparencia, pero también bajo criterios de flexibilidad, eficiencia y competitividad, una actividad que puede contribuir considerablemente a potenciar el mercado turístico español y a alimentar el repunte de nuestra economía.