Editorial

Alianza de Gamesa con alto potencial

El campo de las energías renovables, en el que España ha demostrado que puede ser puntera tecnológicamente, ofrece enormes posibilidades de crecimiento, tanto en el área industrial como en el suministro energético. Una política equivocada de costosas ayudas, unida a una serie de decisiones burocráticas equivocadas, hizo que lo que se mostraba como ejemplo en el mundo se haya llegado a convertir en un mar de dudas. Sin embargo, la potencialidad sigue ahí, dispuesta al pleno desarrollo de un gran sector, algo que es plenamente factible si la Administración es capaz de limitarse a crear un marco regulatorio adecuado, estable e inteligente, lejos de ingenuas utopías o peligrosas inseguridades jurídicas como las que llevaron a muchas empresas a replantearse su estrategia inversora. Si la Administración cumple bien con su papel, las empresas podrán desarrollar el suyo en plenitud. Y una prueba de esto último es el acuerdo internacional al que ha llegado Gamesa con el gigante francés Areva para el desarrollo del negocio eólico marino, el offshore, mediante una sociedad conjunta al 50%, que tendrá sede en Zamudio (Vizcaya). Una joint venture que nace con ambición de “líder global”: su objetivo es una cuota de mercado del 20% en Europa en 2020. Y lo hace en un campo, el eólico marino, de altísimo potencial de crecimiento.