1.035 ocupados cada día, una pequeña explosión de empleo

El empleo comienza a tomar velocidad de crucero: en los diez últimos meses ha avanzado de forma ininterrumpida a una media de 1.035 personas cada día, incluídos los domingos y fiestas de guardar, y en los últimos doce meses ha avanzado nada menos que un 1,78%, bastante más que el PIB. Parece que habrá una pequeña explosión del empleo este año. Eso sí: es empleo de otra calidad, con presencia muy fuerte de contratos a tiempo parcial, y, lógicamente, a otro precio, con otro salario. Habrá que acostumbrarse lentamente. No hay otro. España es un país de servicios, muchos de ellos de un valor añadido muy limitado.

El horizonte comienza a despejarse en materia de ocupación. Tras varios años cayendo chuzos de punta, acumula ya casi un año de avance, con diez meses de generación ininterrumpida si se mide en términos desestacionalizados. En concreto desde septiembre se han consolidado 310.622 nuevos cotizantes a la Seguridad Social, nada menos que 31.062 cada mes, o nada menos que 1.035 cada día. Y lo ha hecho precisamente en todos y cada uno de los meses del otoño y el invierno, en los que no es precisamente boyante a actividad condicionada a la coyuntura.

En los últimos doce meses el avance nominal es muy similar, con un incremento relativo del 1,78%, notablemente superior al PIB, que debe moverse aún a una tasa interanual del 1%. Hay varias cuestiones que explican esta circunstancia. En primer lugar, que las empresas contratan más por el simple hecho de que han visto despejada la situación, con un avance creciente en la demanda interna, y aprovechan para desatar las compuertas de unas plantillas excesivamente estresadas por la crisis.

Influye también, lógicamente, el hecho de que el factor trabajo es hoy mucho más barato que hace dos años, pues la reforma del mercado de trabajo ha abaratado el despido y contraído los salarios, especialmente los de entrada en las empresas. Y, por último, la demanda de trabajo comienza a comportarse de otra forma por la fuerte presión de la largísima crisis, en un contexto en el que la protección económica contra el desempleo se agota paulatinamente.

En definitiva, que este año habrá una pequeña explosión del empleo, y seguramente su crecimiento relativo superará al del PIB, ya sea medido por la Seguridad Social o por la Contabilidad Nacional. Otra cuestión es el empleo a tiempo de trabajo equivalente, en el que se filtra el número de horas de los trabajadores que han llegado al mercado de trabajo. Bien podría darse el caso de que en términos de número de trabajadores a tiempo equivalemnte de trabajo el avance fuese muy inferior, aunque incremento, a fin de cuentas.

Hay que tener en cuenta que una porción muy importante del nuevo empleo lo es a tiempo parcial, para cubrir demanda puntual de las empresas, no del todo consolidada, o para empleos cuya productividad es muy baja en el sector de los servicios. De momento, es la actividad que hay en este país, pues la industria sigue limitada a un entorno de poco más de 3 millones de empleos, y la construcción está paralizada por un mercado muerto en el que solo ahora comienzan a moverse las ventas.

La sociedad debe ir acostumbrándose a este modelo nuevo del mercado de trabajo, en el que la presión de la oferta de empleo irá transformando también la demanda. La calidad tardará en recomponerse, pero lo hará lentamente solo si la economía se recompone también y evolucioona hacia actividades mas consistentes, sobre todo industriales.

Un empleo a tiempo parcial es mejor que nada, incluso mejor que un subsidio. En los años ochenta del siglo pasado, cuando el Gobierno (del PSOE) puso en marcha los contratos temporales, la gente (y los sindicatos que lo firmaron también) clamaban por la pérdida de calidad del empleo, del empleo basura que llamaban. González (Felipe) decía que era mejor un empleo temporal que nada, y claro que tenía razón. Pero sacó adelante a millones de jóvenes, que tuvieron así contacto con la empresa y se abrieron camino profesional. Y comenzó a considerarse empleo, sin adjetivos, únicamente empleo temporal. Al empleo a tiempo parcial, por cierto muy presente en toda Europa, comenzaremos a considerarlo en cuanto pesen unos años.

Comentarios

Usted nos pone en la tesitura de mejor algo que nada, pero ese algo que tan piadosamente defiende no es si no reflejo de la gigantesca corrupción política fruto de la inexistente separación de poderes. ¡¡Oh, que bien, están creando más plantaciones de algodón donde podremos trabajar!! Usted está defendiendo algo ya implantado en toda Sudamérica o como ahora China desarrolla en Etiopía, donde no hay nada, ellos implantan sus empresas ultra low cost con salarios 40$/mes.
Como somos País de Servicios, no hay nada que rascar, es lo que hay. Maravilloso argumento, hilado a base de machacar tozudamente la idea de que algo es algo, cuando años ha que la estructura productiva debió cambiarse, el i+d+i no encaja con la manada de grotescos reptiles de nuestro gobierno, la inversión en bienes de capital cosa baladí para usted, la transformación del ladrillo en algo realmente productivo y con valor añadido no merece comentario a su juicio, conformémonos con la herencia franquista que disfrutamos hoy en día, aguantemos la corrupción como podamos y sigamos adelante.
No veo otra forma de calificarle que la de mercenario señor, o cuando menos, lacayo de lo corruptos, vocero de las clemencias y bondades de nuestra amada partitocracia. Ve algo positivo en esa "explosión de empleo", cuando conformarse con semejante aberración es como decir que si, me gusta ser esclavo en el sur!! Vaya, incidir en la separación de poderes, fomentar un cambio en nuestra estructura productiva hacia bienes de capital (cosa que no será porque no tenemos mano de obra especializada para exportar), contener el gasto público y devastar a las garrapatas políticas, eso debe ser algo utópico a juzgar por sus palabras.
El problema no es tanto la calidad del nuevo empleo, sino que por lo que observamos esta a venido para quedarse. El futuro de nuestros hijos son, precisamente este tipo de empleos baratos y a precario, el futuro de nuestra mano de obra son trabajadores sin idea de permanencia y sin mayor identificación con la empresa. Baja productividad, bajos salarios y el regreso al modelo decimonónico de pobreza con puesto de trabajo.
Me va a permitir que sea un poco bipolar. Con usted me pasa siempre que necesito algo de masoquismo en mi cuerpo. Así que, como le digo, voy a dar rienda suelta a mi bipolaridad. Una parte de mí se acuerda de su madre y la otra de su padre. Van empatadas.
Me parece vergonzoso que en la epoca que estamos y con lo que han luchado nuestros abuelos y padres, españa este pasando por esta circunstancia penosa. Que los jovenes nos tengamos que conformas por cualquier trabajo exclavizado y mal pagado para poder tener algo de dinero, el cual no nos permitira independizarnos
Normas