La nueva composición del Parlamento Europeo

Populares y socialistas blindan la estabilidad de la Eurocámara

El recién reelegido presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, posa para los fotógrafos.
El recién reelegido presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, posa para los fotógrafos.

La nueva legislatura (2009-2014) arrancó con la elección del presidente del Parlamento en una primera sesión que permite anticipar el tenor de los próximos cinco años: una gran coalición de populares y socialistas dispuesta a garantizar la estabilidad de la legislatura y de la próxima Comisión Europea.En el extremo derecho, un grupo de casi un centenar de parlamentarios dispuestos a boicotear cualquier iniciativa. Y en el izquierdo, casi otro centenar que, en muchos casos, defiende la Unión Europea pero reclama una nueva orientación política y económica. El primer fruto del acuerdo de estabilidad frente a esos dos extremos se materializó ayer con la elección del socialista alemán Martin Schulz como presidente del Parlamento durante la primera parte de la legislatura (hasta final de 2015), para ser sustituido en la segunda por un miembro del PPE (todavía por concretar).

“Es un honor extraordinario ser el primer presidente del Parlamento reelegido”, señaló Schulz, que en la segunda parte de la legislatura anterior ya ocupó el mismo cargo.

En la votación de ayer no cabía esperar sorpresas porque el grupo del Partido Popular (PPE), con 221 escaños, y el de los socialdemócratas (S&D), 191 escaños, habían pactado previamente el apoyo a Schulz. Un acuerdo entre las mismas partes espera aprobar el próximo día 16 de julio la investidura de Jean-Claude Juncker (PPE ) como futuro presidente de la Comisión Europea.

“Son las mismas caras, pero hay un compromiso de cambio”, justificaban fuentes del grupo S&D su apoyo a la continuidad de las políticas aplicadas durante los últimos cinco años, encarnadas en la figura de Juncker.

Los liberales (67 escaños) también se sumaron ayer al acuerdo de gobernabilidad en el Parlamento Europeo. “Este pacto no tiene nada que ver con el reparto de cargos; se trata de un compromiso trascendental en un momento en el que Europa se enfrenta un incremento de las fuerzas euroescépticas y eurófobas”, señaló el eurodiputado de UPyD, Francisco Sosa Wagner, integrado en el grupo Liberal.

En total, Schulz contaba con el apoyo potencial de 479 escaños. Pero la votación era secreta y el alemán salió elegido finalmente por 409 de los 612 votos válidos emitidos.

Podemos

Frente al acuerdo de continuidad, los eurodiputados euroescépticos o de extrema derecha renunciaron a participar activamente en la elección (hubo casi un centenar de papeletas nulas que, previsiblemente, procedían de esos escaños). Y los eurófobos liderados por el británico de Nigel Farage (UKIP) visualizaron su rechazo dando la espalda mientras sonaba como apertura el himno de Europa (de Beethoven).

El extremo izquierdo del hemiciclo prefirió participar y presentó como candidato a la presidencia del Parlamento al líder de Podemos, Pablo Iglesias, que obtuvo 51 votos. Iglesias hizo un discurso apasionado, casi mitinero, en el que criticó las recetas de la Troika y reclamó una renegociación de la deuda.

Nuevas dudas sobre la comisaría de Cañete

Miguel Arias Cañete se estrenó ayer como europarlamentario en Estrasburgo. Un escaño en el que, a priori, Cañete debería permanecer solo unas semanas porque parece llamado a ocupar el puesto español en la Comisión Europea. El traspaso de una institución a otra, sin embargo, parece estar en duda. Fuentes próximas al Partido Popular señalan que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, podría estar replanteándose la candidatura de Cañete a la Comisión. Por un lado, según esas fuentes, Madrid podría acceder a la petición cursada por el futuro presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, para que planteen candidaturas femeninas. Por otro, el Gobierno espera lograr la presidencia del Eurogrupo para el ministro de Economía, Luis de Guindos, lo que reduciría la posibilidad de una buena cartera para Cañete.

La candidatura de Cañete, además, se expondría a la posibilidad de un voto de castigo en el Parlamento Europeo, tanto por su desliz machista durante la campaña como por su participación en la SICAV que le ha costado el puesto al número 1 de Izquierda Unida, Willy Meyer. Los socialistas advirtieron ayer que el acuerdo con los populares sobre la presidencia del Parlamento no es extensible a los comisarios.