Editorial

El interés por el nuevo 'ladrillo'

Se acumulan los expertos que consideran indispensable el renacimiento del sector inmobiliario para que el empleo repunte. Teniendo en cuenta que el paro es el primer problema de la economía española y el crac del citado sector el primer promotor de la eterna crisis que nos asola, la paradoja se convierte en extraordinaria. Tanto, como todo el sentido que tiene. Porque sin un yacimiento de mano de obra tan intensivo como el de la construcción, y más significativamente el segmento residencial, va a ser muy difícil recortar las cifras de desempleo de forma notable. Este sencillo razonamiento pone de los nervios a más de uno, que echa de menos el tan reclamado –y prometido– cambio de modelo productivo, como si tal empeño se consiguiese con su mero enunciado y no fuese cuestión de muchos años de duro esfuerzo, políticas acertadas y empeño innovador. Sin embargo, hay quienes ven el panorama con más optimismo. Se trata, asombrosamente, de los tan necesarios inversores. La crisis ha sacado a la luz mucha oportunidades, cuando no saldos, y desde los grandes gurús a los fondos de inversión tienen en su agenda con letras de molde el nombre de España. Y todo ello mientras las socimi acuden a pares al parqué. Una confianza en el mercado que exige, como algo imprescindible, no caer en los errores del pasado.