Tribuna

Montoro se pasa a la clandestinidad

Se comenta que el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, habría decidido pasarse a la clandestinidad, según escribe elconfidencial.com. Se aduce como prueba que plantara ayer por la mañana a los periodistas de Los Desayunos de TVE y por la tarde hiciera otro tanto con los de la tertulia de la Cope, pese a tener confirmada su presencia en ambas citas.

Le esperaban para que explicase los pormenores de su reforma fiscal. Pero de comerse esos marrones fue encargado como suplente su número dos, el secretario de Estado Miguel Ferre. Como escribía Luis María Anson cuando dirigía el Abc, en Madrid no se habla el miércoles de otra cosa. Todo eran comentarios sobre el escaqueo ministerial que, conforme a la terminología de aquella época, se hubiera plasmado con la consabida alusión a la centralita bloqueada. Una expresión que, en estos momentos, se traduciría por la mención de que las redes sociales ardían con referencias a esa cuestión.

Parece que la reforma fiscal del ministro Montoro produce rechazo incluso entre los suyos. Así podía leerse con rotundidad ayer en la prensa online, donde bullía el enfado del PP, en cuyas filas era acusado de haber aguado los beneficios electorales esperados de una bajada de impuestos presentada a bombo y platillo.

El error imperdonable ha sido gravar la indemnización por despido. Una medida que ha indignado en amplios sectores. En todo caso, la desaparición de Montoro sorprendió sobre todo en unos momentos en que el Partido Popular pretendía aplicarse a la venta de sus reformas económicas, donde tenía puestas todas sus esperanzas de recuperación electoral tras los preocupantes resultados de los comicios al Parlamento Europeo del domingo, 20 de mayo.

El PP lleva dos años y medio en el Gobierno, abonado al incumplimiento de todas las promesas de su programa. Su excusa universal es la indeseable herencia recibida del PSOE, de la que Rajoy había declarado desde su investidura como presidente que nunca se valdría. Sucede que ahora, cuando decían que en España empezaba a amanecer, su propuesta de rebaja de impuestos ha quedado invalidada de saque. Vale que la repudien los sindicatos, pero también la impugnan los técnicos del propio ministerio y, por ejemplo, el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, quien duda de que los nuevos tramos de IRPF compensen a todos y anuncia en Antena 3 que se plantearía reducir los impuestos en la región si las rebajas fiscales del Gobierno central perjudicaran a los madrileños.

Reconozcamos que Ignacio González se adelantó con sus rebajas a las del Gobierno de Rajoy cuando anunció a finales del año pasado la mayor reducción realizada en una comunidad autónoma para el ejercicio 2014, lo cual originó diversos enfrentamientos con Montoro. Recordemos que ha bajado 1,6 puntos más el tramo autonómico de IRPF, tras la rebaja en un punto practicada por Esperanza Aguirre en 2007, y que ha reducido un punto el impuesto de transmisiones patrimoniales hasta dejarlo en el más bajo de España con un 6%.

El presidente de la Comunidad de Madrid reclama el dinero que los madrileños tienen derecho a recibir en razón a los impuestos que pagan y se pronuncia contra un sistema de financiación injusto, que les perjudica para beneficiar a Cataluña y a Andalucía.

Mientras, el PP parece decidido a aplicar una doble vara de medir para pedir la destitución de la imputada Magdalena Álvarez del Banco Europeo de Inversiones, en tanto que los imputados propios son mantenidos a buen recaudo en el disfrute de sus cargos. Los ejemplos, las dimisiones, deben correr por cuenta de las demás fuerzas políticas conforme a su particular ley del embudo. Atentos.

Miguel Ángel Aguilar es periodista.