La firma de renting quiere elevar su base de clientes en sus mercados

Arval confía en la pequeña y mediana empresa para volver al crecimiento

Philippe Bismut, consejero delegado de Arval.
Philippe Bismut, consejero delegado de Arval.

Arval, la compañía de renting y gestión de flotas del grupo BNP Paribas, ha cumplido esta semana 25 años y lo ha celebrado dando un giro a su oferta, para posicionarse aún más cerca de las pequeñas y medianas empresas. Si bien ya cuenta con clientela en este segmento, la compañía ha presentado una estrategia, con motivo de su aniversario, orientada a incrementar su base de clientes en los países en los que ya tiene presencia.

De este modo, tal y como explicó Philippe Bismut, consejero delegado de Arval, en una entrevista con Cinco Días “nuestra intención es, después de dos años de pequeñas caídas en nuestra flota y en la cuenta de resultados, mantener en 2014 el resultado del año pasado y volver a la senda del crecimiento en 2015”. “Tenemos muy buenas expectativas a medio plazo”, señaló Bismut. El consejero delegado apuntó que “podremos crecer en torno a un 4%” en 2015, si bien no son cifras cerradas, “en unas semanas empezamos a cerrar el presupuesto del año que viene”.

Según comentaron los dueños de Arval, el banco BNP Paribas en su presentación de resultados, la empresa de renting generó un beneficio consolidado de 6.800 millones de euros en 2013, lo que representa un alza del 0,1% respecto de 2012. Cerró el año con una flota “estable respecto de 2012” de 685.000 vehículos, según consta en los datos de BNP.

Arval lanza ahora distintas soluciones que se pueden personalizar para cada una de las empresas. La compañía va a hacer despegar a nivel internacional su aplicación Smart Experience, que ya funciona en España, a todos los países en los que tiene presencia. A través de una integración de aplicaciones móviles y redes sociales, se incrementa la conectividad con los clientes, ofreciendo nuevos servicios de comunicación y de interactuación.

Además, lanza un sistema de alquiler de vehículos “a medio plazo” en siete países, incluido España, para empresas “que no quieren comprometerse durante cuatro años a mantener su flota”. Para alcanzar economías de escala, tiene mucha presencia en esta oferta el vehículo de ocasión de menos de dos años. “Tenemos herramientas para buscar los mejores coches ya en uso para esta opción”, destacó Bismut.

España en el conjunto de Arval

España es un país relevante para Arval, donde tienen presencia desde 1996. Supone un 10% del negocio total de la empresa, tanto en puestos de trabajo (tiene 400 empleados en España) como en tamaño de la flota.

“El negocio español es una historia de éxito para nosotros. Hemos duplicado tamaño gracias a la integración del negocio de renting de La Caixa y estamos orgullosos”, destacó. Para Bismut, los nuevos productos son “muy relevantes para el mercado español” porque en “el tejido empresarial español tienen mucha presencia las empresas de tamaño medio. Nos orientamos al segmento alto de las pymes y allí hay una demanda importante”, señaló.

Uber, las aplicaciones móviles y el futuro del alquiler de coches

Los negocios relacionados con el transporte se han visto revolucionados en los últimos tiempos con aplicaciones móviles que permiten compartir coche o que conductores no profesionales realicen servicios de chófer, o los similares a un taxi. De hecho, la app Uber ha puesto en pie de guerra a los taxistas tanto de Francia, país de origen de Arval, como de España. Para Philippe Bismut, estos servicios “no afectan negativamente al desarrollo de nuestra empresa, sino que van a incrementar los servicios que proveemos”. “Las aplicaciones online y móviles serán una oportunidad para nosotros porque nos darán mayores oportunidades de gestión del uso de los coches, nuevas utilizaciones”, aseguró.

Bismut recordó que Arval ya ha puesto en marcha una aplicación de coche compartido dentro de las empresas, para que aquellos empleados que conducen la flota de Arval puedan gestionarse con sus compañeros, pero asume que de momento “tiene una demanda muy baja”. “Vemos que el uso compartido del coche es el futuro pero no será una revolución sino una evolución. Tendrá que ir cambiando la mentalidad de las empresas y de los empleados”, afirmó.