El efecto en el bolsillo de la reforma fiscal

Las rentas muy altas pagarán más IRPF en 2016 que en la etapa de Zapatero

El tipo máximo bajara´del 52% al 45% y se empezará a aplicar a partir de 60.000 euros

Los sueldos más bajos son los más beneficiados por los cambios tributarios

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La reforma fiscal que presentó el viernes el Gobierno y que hoy detallará el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, beneficia especialmente a las rentas muy bajas y muy altas si se compara lo que pagarán en 2016 –cuando culminan los cambios introducidos– respecto a la tributación actual. Aun así, los sueldos muy elevados sufrirán una mayor presión fiscal con el nuevo IRPF frente al que dejó el anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

En 2011, al final de la anterior legislatura, el impuesto sobre la renta contaba con seis tramos con tipos que iban del 24% para los primeros 17.700 euros de base imponible hasta el 45% para rentas superiores a 175.000 euros. Ahora, el tipo máximo bajará del 52% vigente y volverá al 45% en dos años, sin embargo, ese porcentaje se empezará a aplicar a partir de 60.000 euros. Un contribuyente soltero y sin hijos que tenga una base imponible de 200.000 euros paga hoy 86.856,3 euros de IRPF, una cifra que bajará hasta los 83.519 euros en 2015 y los 79.922,8 euros en 2016. Así, en 2016, este declarante pagará un 8% menos que ahora. Sin embargo, la cuota tributaria será un 1,3% superior a la vigente en 2011, cuando un declarante con estas características abonaba por renta 78.930 euros. Estas cifras pueden variar ligeramente en función de los cambios que detalle hoy el Gobierno en la reducción por rendimientos del trabajo que se aplican todos los asalariados y en el mínimo personal de 5.151 euros.

Estas modificaciones no evitarán que las rentas muy altas sean las únicas que en 2016 paguen más que al principio de la actual legislatura. En cualquier caso, la reforma fiscal supone para los tramos altos una reducción muy importante respecto a la tributación vigente que está afectada por la subida fiscal que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy a partir de 2012 y que supuso elevar hasta siete puntos –del 45% al 52%– el tipo máximo del IRPF.

Las rentas bajas aparecen en todas las comparaciones posibles como las principales beneficiadas. Un asalariado con una base imponible de 12.000 euros (equivale a un salario bruto de 15.600 euros) paga hoy 1.695 euros por IRPF, una cifra que bajará a 1.370 euros en 2015 (un 19,2% menos) y a 1.301 euros en 2016 (23,2% menos). Respecto a 2011, la cuota tributaria será un 20,8% inferior en 2016. La rebaja fiscal se atenúa en las clases medias. Una base imponible de 40.000 euros abonará por IRPF 9.522 euros en 2016, un 4,3% menos que en 2011.

Los datos de la Agencia Tributaria reflejan que son las clases medidas quienes soportan el peso del impuesto. El 66% de los contribuyentes declara menos de 20.000 euros y aporta el 12,6% de los ingresos. Las rentas entre 21.000 y 60.000 euros suman el 30% de los declarantes y cargan con el 52% de la recaudación. Por encima de 150.000 euros, solo se encuentran 73.781 declarantes de los 19,4 millones de contribuyentes del impuesto. Es decir, el 0,38% del total. Este colectivo tan reducido aporta el 11,8% de los ingresos por IRPF, que alcanzan los 70.000 millones.

Según los cálculos del Gobierno, la reforma fiscal que aprobará el Gobierno este año supondrá una rebaja media del 12,5% para todos los contribuyentes. Además, como ya anunció Rajoy, el nuevo IRPF dejará exentos de tributación a los declarantes con sueldos inferiores a 12.000 euros. Una medida que, según Hacienda, beneficiará a 1,6 millones de contribuyentes. Actualmente, los asalariados que no llegan a 11.200 euros tampoco tributan.