Tribuna

Primeras luces sobre la reforma fiscal

Después de varios meses de esperas e incertidumbre en los que el Informe de la Comisión Lagares ha marcado la pauta de lo que se esperaba fuera una reforma fiscal de gran calado, este viernes se han anunciado en el Consejo de Ministros las primeras líneas de lo que parece ser una reforma limitada a una bajada o más bien reajuste de tipos y tramos de tributación directa es decir Impuesto sobre Sociedades (IS) e Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), junto con algunas medidas destinadas a combatir el fraude y a incrementar la actividad económica, hasta una expectativa de incremento del PIB inducido por la misma del 0,5 %.

Por lo que se refiere al espíritu de la reforma, el gobierno hace referencia al impulso a la creación de empleo, reducción de la fiscalidad para las rentas del trabajo, y refuerzo de la competitividad, dinamizando el crecimiento y modernizando el sistema tributario para favorecer el ahorro y la inversión, con una rebaja especialmente significativa para las rentas medias y bajas, beneficios sociales para familias con hijos o con personas con discapacidad, y nuevas medidas para la lucha contra el fraude.

Con respecto al IRPF que, con los anuncios que ha ido haciendo el Gobierno en las últimas semanas, es lo que más expectación ha generado, por fin parece que nos vamos a encontrar con una bajada real de tipos tanto para rentas altas como para rentas bajas, que de media se ha calculado por parte del gobierno en un 12,5% de rebaja.

No obstante, más allá de analizar cada uno de los tramos del impuesto y el impacto concreto de la bajada en ellos, nos parece interesante destacar la efectiva bajada también de la tributación del ahorro, cuyo tipo marginal de gravamen bajará desde el 27% hasta el 23% con ajustes significativos también en los tramos. Por otro lado se amplía también la base imponible del ahorro en la que podrían incluirse otro tipo de rentas financieras. Con respecto al ahorro hay que hacer referencia a los planes de pensiones, cuyo límite de aportación anual parece que se reduce hasta 5.000 euros.

Por lo que se refiere al IS nos encontramos ante una rebaja gradual de tipo de gravamen que llegará a un 25% en el año 2016, junto con medidas adicionales como la denominada reserva de capitalización que permite excluir del pago de impuestos un 10% del beneficio anual, si se destina a incrementar el patrimonio neto de la sociedad. Estas medidas junto con una nueva reserva de nivelación para las pymes, pueden hacer, según el gobierno, a que el beneficio de éstas sólo tribute a un 20% y el de los llamados emprendedores al 15%.

Parece que se mantiene la deducción por I+D+i, si bien estamos a la espera de conocer qué pasará con otras deducciones así como con las limitaciones existentes a la deducibilidad de gastos financieros, la exención por dividendos y ganancias de entidades no residentes en España y otras cuestiones relevantes en la actual configuración del IS.

Por otro lado, parece ser que en esta ocasión tampoco se va a meter mano al guirigay autonómico del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y del Impuesto sobre el Patrimonio, ni tampoco medidas como subidas de IVA y reducción de cotizaciones sociales tal y como demandaba el Informe Lagares. En lo que sí parece que se va a avanzar es en la lucha contra el fraude con una nueva reforma de la Ley General Tributaria que otorgue más medios a la administración y algunas medidas relevantes, como la publicación de listas de morosos.

En definitiva, y a la espera de que hoy conozcamos el texto del Proyecto de Ley de Reforma, parece que estamos una vez más ante un parche en nuestro sistema impositivo y no ante la verdadera reforma que demandan los operadores económicos. Esperemos que durante la tramitación parlamentaria de esta norma se pueda avanzar en la misma y profundizar en la reforma que contribuya de verdad a la ansiada recuperación económica.

Entretanto, las únicas recomendaciones generales que podemos hacer a los ahorradores son extremar la prudencia y procurar el diferimiento de impuestos a la espera de tiempos mejores.

Enrique López de Ceballos Reyna es socio Ontier.