Editorial

Felipe VI, un rey manos a la obra

Don Juan Carlos puso ayer punto final a un reinado de 39 años. Lo hizo en una austera, sencilla y tan corta como solemne ceremonia, en el Salón de Columnas del Palacio Real y en presencia de la Reina y los Príncipes. Tras sancionar la ley de abdicación, el Monarca abrazó, emocionado, y cedió simbólicamente su asiento al Príncipe de Asturias, quien desde esta medianoche es nuevo jefe del Estado y hoy será proclamado rey Felipe VI por las Cortes.

Solo quien opte por el olvido, o por la interpretación sesgada, puede ignorar el extraordinario papel jugado por Juan Carlos I en la reciente historia de España. El que inició su reinado como “rey de todos los españoles” –con lo que eso significaba en 1975–, el que afrontó con firmeza momentos de zozobra y de dolor, el rey que supo pedir perdón, deja una trayectoria que mandatarios internacionales e historiadores han empezado a valorar hace tiempo y que va más mucho más allá de la Transición. En ella, la economía ha jugado un papel clave, porque Juan Carlos ha sido el primer embajador de las empresas españolas ante el mundo. Y de una forma eficaz, como el más avezado comercial. Un papel que deben continuar y ampliar Felipe VI y la reina Letizia, como miembros de esa nueva generación que está llamada, y obligada, a reforzar el papel de España en el mundo.