Editorial

Las señales de la financiación

Una subida de los tipos de interés del bono a diez años en una economía sana y solvente solo anticipa una aceleración del crecimiento con su correspondiente tendencia alcista en los precios, y la inevitable subida de las tasas de interés para neutralizarla. Esto dice la ortodoxia monetaria, al igual que consagra lo contrario si los tipos de la deuda están en tendencia bajista. Pero los giros de los bancos centrales en los últimos años para tratar de combatir la crisis financiera, la crisis de la deuda, la crisis de crecimiento y la amenaza de deflación han cambiado los paradigmas. Tras las agresivas medidas de Draghi, no todas ellas ejecutadas todavía, para avivar la actividad, el efecto sobre la rentabilidad de la deuda periférica ha sido inmediato. Hasta tal punto que el bono español a diez años renta menos que el de EE UU por vez primera desde que arrancó la crisis: cotiza en el secundario al 2,6% y la prima de riesgo ha descendido hasta 122 puntos básicos.

Aunque los fundamentales fiscales y de crecimiento no lo justifiquen, los tipos de interés de referencia para financiar la economía comienzan a estar en valores muy atractivos, con una rentabilidad del activo que a poco recorrido que tenga un negocio debe superar siempre al coste de su financiación. Solo falta que tales precios se trasladen de forma correcta y fluida al crédito real.