Blogs por Alexis Ortega

Dragui otra vez

“Sabemos lo que hay que hacer, pero no sabemos cómo ser reelegidos después de hacerlo”

Jean-Claude Juncker

A apenas una semana de uno de los acontecimientos más importantes del año (la reunión de junio del BCE), Draghi insinuó ayer la posibilidad de que se esté formando una burbuja de deuda tanto privada como soberana debido a que los inversores, ante la escasa remuneración a la que se ven sometidos, asuman riesgos excesivos.

En el lado positivo tenemos que este "fuerte apetito" de los inversores ha reducido el coste de financiación tanto de los bancos como de los Estados de la Eurozona. El tipo de interés de muchos bonos ha caído a niveles previos al estallido de la crisis de deuda soberana. En el caso de España, el bono a diez años cotiza sobradamente por debajo del 3% y en mínimos históricos.

Como si él mismo no estuviera implicado en el tema ("El BCE hará lo necesario para sostener el euro. Y créanme, eso será suficiente" Dragui dixit - julio de 2012) Dragui nos “instruye” en el riesgo que representa esta escasa rentabilidad de los bonos ya que lleva a los inversores a buscar en el mercado activos que ofrezcan algo más de rentabilidad. «Pero a medida que esa búsqueda de la rentabilidad aumenta, se incrementa también el riesgo de un posible reajuste de las primas de riesgo y de un impacto en los mercados financieros globales», señalando que los inversores podrían estar comprando deuda de países y bancos sin fijarse en la calidad o solvencia de esos bonos.

¿Esto es un aviso sobre la reunión de la próxima semana?

La verdad es que estas palabras podrían enfriar las actuales expectativas del mercado respecto a una rebaja los tipos de interés o inyección de dinero al sistema (a través de QE's u otros sucedáneos). No me imagino a nadie comprando deuda soberana y a la vez interpretando que podría estar sobrevalorada.

O quizás solo avisa a los Gobiernos de que la mejora de la confianza en la deuda soberana periférica no debe llevar a estos países a la autocomplacencia, y les insta a mantener las medidas y reformas necesarias para garantizar la sostenibilidad de la deuda pública.

Por si fuera poco, presiona también para debilitar al EUR cuya fortaleza podría ser un buen sustituto de la prima de riesgo como palanca de presión sobre los gobiernos más remolones, para que mantengan el pulso reformista. Los miedos de los gobiernos lo describe de manera muy clara Juncker en la frase que encabeza este comentario. Pensar que los gobiernos mantendrán sin ninguna presión externa este proceso es propio de una persona muy ilusa, y Dragui no lo es.

¿Con que nos quedamos? No se puede tener todo.

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