Tribuna

Las lecciones del hombre del albornoz verde

Han oído hablar de la Leyenda del hombre del albornoz verde? Cuenta la historia de una pareja de recién casados que van de luna de miel a Las Vegas. En el hotel que han elegido les regalan una botella de champagne y una ficha de cinco dólares para jugar en el casino. Tras tomarse unas copas del delicioso Moët & Chandon el marido sigue pensando en los grandes letreros luminosos, que ha visto en varios casinos cuando llegaban a la ciudad del juego, de “cómo hacerse millonario con la ruleta” y decide ir a uno de ellos con la ficha de cinco dólares y sin quitarse el albornoz verde del hotel porque cree que le dará suerte.

El juego de la ruleta se caracteriza porque se paga 35 a uno cada apuesta realizada. Nuestro valiente amigo decide apostar su ficha de cinco dólares a un número y gana 175 dólares. Decide volver a apostar a su número de la suerte y gana otros 6.000 dólares. Sigue apostando sucesivamente al mismo número y, en la mejor racha de toda la historia de los casinos de Las Vegas, el hombre del albornoz verde gana varios millones de dólares. No contento con sus impresionantes ganancias decide cambiar de casino (a uno en el que aceptan apuestas más grandes) y lo apuesta todo al mismo número. Y tiene tan mala suerte que pierde todo lo ganado.

Cuando el marido vuelve al hotel su mujer le pregunta qué tal le ha ido en los casinos después de tantas horas. El marido le responde: “Bah. No me ha ido nada mal. Sólo he perdido la ficha de cinco dólares del hotel. Eso sí, no vuelvo a ponerme el albornoz verde nunca más porque trae mala suerte…”

Si usted es de las personas, como el hombre del albornoz verde, que creen que los mercados financieros se rigen por los destinos del azar y que se puede conseguir algo a cambio de nada; siendo un lugar propicio para conseguir dinero fácil sin ningún tipo de preparación ni conocimiento me va a permitir que le haga una serie de preguntas.

¿Por qué alguien está ofreciendo rentabilidades al 6% si los tipos están al 0,25%? ¿Por qué cuando usted compra una acción sólo busca opiniones que refuercen su ideal inicial de comprarla y descarta las demás? ¿Por qué se encariña de sus acciones o de sus fondos de inversión, a veces más que de su propia familia, si son sólo un medio para incrementar su capital? ¿Por qué compra bonos ligados a la inflación si la perspectiva es deflacionista? ¿De verdad cree esos anuncios en los que un piloto de avión se saca un gran sobresueldo al mes operando en derivados financieros sin ningún tipo de conocimiento? ¿De verdad piensa que con la renta fija no puede perder parte de su capital? ¿Es un buen momento para los mercados cuando un banco central anuncia medidas no convencionales para impulsar la economía?

¿Tiene experiencia en fondos de inversión cómo para meter todo su dinero en un fondo con objetivo de rentabilidad? ¿Sabe que es la magia del interés compuesto? Y por último, si quiere lo mejor para su familia, ¿por qué su hijo o su hija no sabe la diferencia entre una tarjeta de débito o de crédito? ¿A qué está esperando para enseñarle si es conveniente o no que financie sus compras?

Si es una de las personas que no es capaz de responder a todas estas preguntas que he formulado no se preocupe pero no pierda más el tiempo y comience con su formación financiera desde ya. ¡No espere ni un minuto más! No se lo pido yo ni el hombre del albornoz verde, se lo suplican sus ahorros que tanto esfuerzo le ha costado conseguir.

Mientras se forma adecuadamente, y antes de que caiga en la tentación de probar suerte con algo que desconoce, no olvide nunca esta frase porque su dinero se lo agradecerá eternamente: “No busque vallas de siete metros que no pueda saltar; busque siempre las vallas de un metro que pueda pisar”. La pronunció un tal Warren Buffett.

Ángel Martín Unzué es profesor de mercados financieros y autor de El ABC de los mercados.